Para muchos, una relación a distancia -más cuando se trata de un matrimonio- es una situación muy difícil de sobrellevar. Por el contrario, Luisana afirma: “Es la mejor relación que te puede pasar en el mundo. No te cansás, te extrañás, lo ves cuando lo querés ver. Y cuando ya decís: ‘Uy, me gustaría estar un poco sola’, te vas a tu casa. La verdad que estamos muy felices juntos”. -¿Dónde viven, tienen un lugar fijo? -Tenemos tres casas: en Vancouver, Los Angeles y Argentina. Pero por lo general vivo en hoteles, porque voy a donde esté él por el mundo. -De todas formas, te fuiste adaptando muy bien porque vas eligiendo trabajos de acuerdo a la situación en la que estés en tu vida... -Exactamente. Soy una afortunada y puedo tener la posibilidad de elegir lo que puedo llegar a hacer. Soy consciente de que me casé con alguien extranjero que no vive acá y tengo que poner en la balanza y decir: “Bueno, tomé esta decisión, soy adulta pero también quiero ser feliz con mi persona” y esto de trabajar a mí me hace muy feliz. -¿Se te abrieron puertas en el exterior? -Por ahora hice una campaña de ropa interior en Inglaterra. Pero no estoy muy apurada. Va a llegar cuando tenga que ser. Por el momento tengo trabajo en mi país y lo voy a seguir teniendo. -¿En qué se nota la diferencia de culturas con tu marido? -En nada, porque los canadienses son muy parecidos a los argentinos en el humor, en la forma de pensar, en la forma de compartir. En Canadá me siento como en Argentina. La gente es servicial, te invitan a comer. En Estados Unidos es más fría la cosa. En Canadá son más afectuosos.