El dormilón no piensa en despertarse de su profunda siesta ante la insistente molestia del otro felino
Estos dos gatitos son unos personajes: uno se dedica a dormir mientras el otro, hiperquinético, lo muerde, lo lame y hasta se cae del asiento. Sin embargo, el dormilón ni se mueve.
Finalmente, ante el fracaso de su insistencia, el gatito molesto también se duerme