Cuando eramos niños nos gustaba acompañar a nuestros padres a hacer las compras para poder jugar con en el changuito. Pero una cosa es cuando uno es pequeño y otra cuando porta un cuerpo mayor
Cuando los niños acompañan a sus padres a hacer las compras en el supermercado es común que jueguen con el changuito. Hacer carreras, subirse a el, montarse y viajar agarrado en un costado. Todo esto es sumamente divertido.
¿Pero que puede pasar si de grandes queremos recordar cómo era esto?