El conductor de los debates confía en que el paso del tiempo y el conocimiento de los nuevos habitantes de la Casa irán haciendo crecer el interés de un ciclo que hoy no cumple las expectativas de la audiencia y el canal.
Está a media hora de salir al aire. Mariano Peluffo (40) se empapa sobre la temática las notas que deberá presentar. Minutos después, con la verborragia que lo caracteriza, analiza la versión 2012 de Gran Hermano. Conductor de los debates a la tarde y a la noche, cumplió la década junto al formato que presenta Telefé. ¡Un auténtico remador! “Al trabajo lo tomo con intensidad, no digo que otros no, pero no me pasa eso de venir, cumplir e irme. A todo le pongo carga horaria, ganas, esfuerzo”, arranca, en el bar del canal, en Martínez. -Estás de vacaciones cuando el programa está fuera de aire, pero desde que arranca parecería que no tuvieses vida personal, ¿es así? -No es tan así... Hoy me desperté en casa, desayuné, llevé a mis hijas al colegio, volví, hice un montón de cosas pendientes, almorcé con la familia y me vine para acá. Quedó instalada la cosa de que Peluffo se pone una cama en Telefé del Gran Hermano 2007 que tenía flash a la mañana, debate al mediodía y noche y demás. Por las tardes, ahora hago un diario y otro de noche, de sólo tres veces a la semana. Después, el fin de semana no trabajo y las mañanas las tengo libres. Sí vengo un rato antes para ver las notas, pero no es que me paso todo el día en el canal, eso sería desquiciante. -Este cambio que se fue generando con los años, ¿fue una propuesta tuya o una decisión de Telefé? -Todo forma parte de un crecimiento. En el Gran Hermano de Marianela (Mirra) se empezaron a agregar flashes y como funcionaron bien se transformaron en debate, pero nunca dejamos de hacer lo anterior. Yo venía a las galas, hacía la puerta de la Casa, las entradas y salidas. Pero ya en la versión 2011 se sumó Silvina Luna y quedé sólo como conductor de los debates. No por una propuesta mía sino por una decisión conjunta con el canal que quería darle más entidad al debate como programa, que tenga su propio conductor y que venga alguien a hacer las participaciones más chiquitas. Que la cosa sea compartida les da a otros la posibilidad de mostrarse, de que participen del formato y tampoco es tan intenso para uno. -¿No temés quedar encasillado como conductor de Gran Hermano? -Se me identifica con Gran Hermano pero también con Talento Argentino, otro formato que hice tres años seguidos. Creo que la gente me asocia a GH porque estuve en todos y cada vez que está por empezar uno, yo también siento que voy a estar. En algún momento por ahí el canal o yo decida que haya que cambiar de roles y figuras y también va a ser otra etapa. No tengo miedo a quedar encasillado porque me gusta GH. Es un gran programa que a veces funciona fantástico y otras hay que remarlo y laburarlo un poco más. Me encanta ser parte de esto. Si tengo que quedar identificado con algo, prefiero que sea con esto y no con un programa que no funcionó o del que se hicieron pocas versiones. -¿Al aire ya hacés todo de taquito? -Fueron y son muchas horas. Además, es un programa que conozco. Sé los resortes, por dónde ir para una situación de conflicto, para descomprimir, con la mayoría del panel hace muchos años que laburamos, entonces todo funciona armoniosamente. No es un ciclo que lo tenés que descubrir y ver cómo es una cosa o tal otra. Hay un gran conocimiento de todo lo que va a pasar y esa tranquilidad se nota en la pantalla. La gente ve que conozco el programa y que sé hacerlo. Uno dice las cosas de una forma que la gente se piensa que todo el día estoy detrás del vidrio mirando a los pibes y la verdad es que voy y vengo como cualquiera porque es un trabajo. -¿Con esto que decís tuvo que ver que si Jorge Rial no aceptaba la conducción de las galas, todos los pronósticos apuntaban a que lo ibas a hacer vos? -Siempre le agradecí a Rial que haya dicho que yo podía ocupar ese lugar. Si él no firmaba, no sé si lo terminaba haciendo yo. Definí mi contrato con el canal una vez que Jorge definió el suyo porque del canal me dijeron que si él no arreglaba, por ahí tenían que arreglar otra cosa conmigo. No creo que conducir la gala sea el paso natural que me toca. Si un día Rial decide no hacerlo y Telefé elige otro conductor para hacer las galas y yo sigo con los debates, para mí va a estar bien. Está bueno que la gala tenga un conductor y que el debate otro. No está bueno hacer todo porque es muy cansador y le terminás poniendo el mismo tono a todo. Como espacio propio siento el debate y es el programa que no me gustaría dejar. Si algún día tengo que hacer las galas o no, lo decidirá el canal y veremos si está bueno.