“Es complicado combinar trabajo y familia, pero me las arreglo. Voy mechando, pero la prioridad número uno es mi familia. Trabajo cuando los chicos están en el cole y cuando vuelven ya trato de estar en casa con ellos”.
Por Karim Gonzalez.- Recientemente debutó en la señal de cable elgourmet.com con un ciclo grabado en su propia casa, retratando cada una de sus actividades cotidianas, que promete mostrarla más auténtica que nunca. Pero así y todo, Maru Botana extraña la tevé diaria y el contacto masivo que le devolvía su labor en Sabor a mí, por Telefé, como hasta hace poco. De cara al flamante En Casa, con Maru -viernes a las 22 por elgourmet.com-, la cocinera más prolífica de la Argentina siente que, tal como están dadas las cosas hoy en día, no hay lugar para ella en la pantalla chica. “Este año tuvimos algunas reuniones, tengo buena onda con Telefé, pero no se dio. Me encantaría tener alguna oferta porque la tele la disfruto muchísimo, pero no la hay”, se sincera Botana. “A mí me encanta el aire, lo re disfruto y lo paso bárbaro. Me encanta charlar con la señora, con la gente, saber cómo le va, qué está haciendo, qué receta la gustó y a quién se la hizo. Lo vivo, lo disfruto, me da energía, salgo con el programa puesto en el corazón y el público me lo pide: ‘Maru, ¡necesitamos que vuelvas! Te extrañamos’. Me encantaría verme en algún lado en la televisión. Me encantaría, pero no tengo propuestas”, insiste con su característica frescura. Tras dejarse filmar en su hábitat más de 20 días seguidos para el envío de 13 capítulos En Casa, con Maru, la sucesora de la gran Doña Petrona y Choly Berreteaga toma posición. “A mí me gusta la adrenalina de una cosa y de la otra, del cable y del aire. El aire es otra cosa, es este momento en que estamos charlando, es hoy. En cable las cosas son más planificadas. En la TV abierta hay más improvisación”. ¿Y por qué creés que hoy no tenés tu propio programa de aire en pantalla? -Veo que hay muchas productoras, me encantaría que alguien pegara un programa lindo para mí o algún canal me lo produjera. Pero hoy también me pasa que siento que no hay un lugar en la tele para mí. Veo la tele para otro lado. Me parece que está faltando en la tele la onda familiar y para la mujer. Me parece que se podría hacer un programa más divertido con un montón de cosas que le pasan a la mujer en lo cotidiano, con la casa, con el marido, con los chicos, como mujer. Se perdieron un poco los programas así, quedó Julián (Weich), Marley, que son de juegos, y no hay más. Hay otra cosa. “Yo siento que se pueden hacer cosas muy interesantes desde otro lugar, desde una óptica más familiar, más de unión, de mujer y más práctica”, cuenta Maru enseguida. “De alguna manera ayudar o colaborar con la mujer que lleva adelante una familia y trabaja afuera. No sé si hay lugar para eso, pero es lo que yo siento que hago. Mi onda es lo familiar, el diálogo, soy cero conflicto”.
“No acepté estar en Bailando” La mamá más emblemática de la tevé, la cocinera que puede compatibilizar la crianza de sus seis hijos, -Agustín (12), Lucía (9), Matías (7), Sofía (6), Santiago (4) y Juan Ignacio (1)- con el trabajo diario, se ruboriza cuando recuerda los códigos imperantes en el medio. “Yo no sirvo para eso”, sonríe Maru. “Me llamaron en un principio para estar en Bailando por un Sueño”, revela. “Pero ni se me cruza hacerlo. No soy yo. A mí me gusta sentirme yo, estar cómoda”, dispara. “Yo no puedo hacer algo que no me gusta, soy super transparente, no pudo estar haciendo algo que yo no soy o hablando con alguien que no lo siento. Ahora es todo pelea, yo no me pelearía ni loca, soy cero conventillo de nada. No me veo ni ahí haciendo nada de eso, me sentiría super desubicada. Tengo un perfil bajo, me muero si me tengo que pelar con alguien”, se inhibe para luego rematar: “Me encantaría tener un programa, pero en esas condiciones no creo que interese”. Del ala de su anterior espacio, Sabor a mí, se desprenden dos de sus partenaires: el actor Diego Pérez, -conductor junto a Pamela David de Desayuno Americano- y el chef Sebastián Coco Agost Carreño, que también integra el programa de la mañana de América TV. Maru Botana se muestra orgullosa y lejos de exhibir cierto recelo, lo celebra. “Es lógico, ellos necesitaban laburar. Diego es actor y vive de esto, yo no le puedo decir: ‘No hagas esto y esperame un año’. Es imposible que alguien te espere porque cada uno tiene que trabajar”, advierte. “Y Coco estaba haciendo su camino como cocinero y lo tentaron con la cocina de Desayuno... y me pareció que era lógico. Le hace bien a su carrera. Me parece bueno que cada uno esté haciendo su propio recorrido”, resume la rubia de sonrisa pícara, rulitos y ojos transparentes, que andando sobre patines revolucionó la estética de los denominados “programas para la mujer”.