Por KARIM GONZALEZ
Familiarizado con los continuos vaivenes que, de manera inevitable, provoca el mercado televisivo, Osvaldo Laport transita los pormenores de la trama de Alguien que me Quiera, la tira que lo convoca en el horario de las 19 de Canal 13, con aplomo y cierta resignación. Profundamente agradecido a la posibilidad de sostener el trabajo a pesar de todo, el hombre que se coloca en el rol del ex presidiario y cafetero Rodolfo Rivera para dar vida al culebrón que nuclea a Andrea del Boca, Viviana Saccone y María Leal entre tantos, da cuenta, de manera abierta y sin tapujos, de su visión y posicionamiento acerca de esta ficción de Pol-Ka que trajo aparejada deserción y crítica entre sus integrantes. “Se han ido compañeros, claro. Cada uno sabe qué ocurrió y por qué no continuó, yo defiendo mi trabajo”, recalca el intérprete de Más Allá del Horizonte, Cosecharás tu Siembra, Son de Fierro, Amor en Custodia, Soy Gitano, Franco Buenaventura y Campeones, acostumbrado a lidiar con el frágil equilibrio en que se yergue su profesión. Y de inmediato agrega: “Hoy por hoy todo actor tiene que estar agradecido al trabajo. Es eso lo que defiendo, la fuente de laburo, más allá de todo. La posibilidad del laburo. La continuidad de la fuente de trabajo es esencial para nosotros. Por lo pronto, es eso lo que defiendo, la fuente de laburo más allá del éxito o del fracaso. A nadie le agrada que lo cambien de hora y que se modifiquen las cosas. Lo que yo hago es defender el laburo más allá del éxito y del fracaso”, dice Laport, animándose a más. Desde sus inicios, Alguien que me Quiera, que supo ocupar la franja en la que hoy se alza Malparida, no estuvo exenta de las fluctuaciones en pos de elevar la cifra del dichoso rating. Este protagonista dice haberlo padecido aunque, consciente de las requisitorias y exigencias televisivas, se lo toma con filosofía. “Eso les escapa a los actores, le escapa al artista que lleva esa carga emocional porque se ve supeditado al minuto a minuto”, advierte. “Los cambios de horario y las modificaciones en un ciclo de tevé son cosas relacionadas con la producción y con los canales. Los actores estamos como expectantes de ver lo que sucede en la victoria o en la derrota. Nos quedamos viendo qué le sucede a la trama, a ver si ese personaje provoca rating o no. Entonces, a veces, las historias nos sorprenden todo el tiempo sin una continuidad emocional. Es eso lo que pasa actualmente. Son competencias relacionadas con cuestiones extras al artista”, remarca Osvaldo. “Uno está acostumbrado porque esto no es nuevo. Y el público también se ha acostumbrado a eso. Yo hablo respecto de la ficción porque esto se viene reiterando hace tiempo. Hace mucho que pasa esto de alterar la continuidad emocional de los personajes”, sostiene el esposo de la actriz Viviana Sáez. -Que el propio artista no tenga voz ni voto y esté supeditado a los designios que depara el rating, ¿se vive como un manoseo? -No lo veo tanto como manoseo, sino como una defensa de los intereses del canal o de los intereses de la productora. No es manoseo, son los altibajos naturales que tiene la televisión. Yo lo digo desde el lado del trabajo, desde la defensa de los personajes. Por supuesto que sufrimos la discontinuidad emocional. Yo pienso lo mismo que muchos de mis compañeros, pero no lo digo desde el actor sino desde la defensa del personaje. Sigo defendiendo la fuente de trabajo a pesar de todo y reivindico el poder laburar. No me lo tomo tan a pecho como para pensar que es un manoseo... son cosas que suceden en la televisión. A veces nos va mejor que otras...

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