Está feliz por su buena temporada en Mar del Plata, pero abrió varios frentes de conflicto cuyos ecos aún perduran. Incluso reflotó una vieja enemistad con Nazarena Vélez que vuelve a dar que hablar por estas horas.
Karim Gonzalez Desde Mar del Plata.- A poco de finalizar la temporada veraniega comandando La Revista de Buenos Aires, Moria Casán resume lo sucedido en un período donde, fiel a su característica verba insidiosa, no se privó de alzarse en diferentes frentes ni de “ubicar” en su sitio a quien le retrucase. Con un pie en la escena del polémico jurado de Bailando por un Sueño 2012 y el otro en la despedida del music hall que junto a Raúl Lavié, la primera vedette y coreógrafa del espectáculo Valeria Archimó, el humorista Chiqui Abecasis, Stefania Xipolitakis, Andrea Rincón y Lorena Liggi, se yergue sobre el Teatro Tronador, la diva ortomolecular no se calla nada. “Estoy feliz de estar en Mar del Plata, que nos permite tener este abanico de espectáculos, una ciudad que es bisagra en mi vida, y al género revisteril que me permitió transitar en todo: como actriz en Brujas me llevé todos los premios, como vedette y como revista también me he ganado todo y ahora como cómica”, apuntaba Moria a poco de recibir la estatuilla del premio Estrella de Mar a la Mejor Labor Cómica Femenina. “Agradezco al público que hace casi 40 años que me sigue. La gente me adora y yo estoy muy agradecida a todo lo que me han brindado en todos estos años. El público es el único que no miente”, se le escucha decir luego con una emoción contenida. Más allá de su irreprochable carrera, Moria resulta la lengua más temida e implacable de nuestra escena local. Condimentó el verano y se ocupó de todos; de la tan en boga Carmen Barbieri y de su ex Santiago Bal, del “cómico bajito” como ella apodó a la persona de Beto César, de su acérrima enemiga Nazarena Vélez y de la parva de vedettes que pululan por la temporada. La palabra outlet, en su boca, resuena con gracia en cada apreciación. Un poco en broma, otro tanto en serio, Casán se muestra despiadada haciendo uso -y hasta abuso- de su inteligencia en un manejo del juego mediático como sólo ella domina. “Es que esta lengua vale oro”, sostiene entre risas. “Tengo la edad suficiente y la trayectoria para hablar de lo que quiera. A todos los outlet les interesa confrontar conmigo porque saben que les contesto y les doy entidad”, se ríe. Es que luego de que las vedettes de Barbierísima se burlaron de la diva en la entrega de galardones marpletenses, ardió Troya. Firme a su estilo, Moria desquitó su enojo y le dedicó un párrafo especial en una ácida y dura réplica. Sin anestesia, las llamó bidet (por vedette), Soretísima (por Barbierísima), “caras de tránsito lento”, “caras de falta de...” y un sinnúmero de valoraciones y motes del que se hicieron eco en todos los envíos televisivos. “Yo respondo. Se meten con mi madre que ya no está y no se los voy a permitir”, acentúa esta suerte de emblema nacional del espectáculo que hoy por hoy se muestra “reconciliada” con Carmen Barbieri, quien será nuevamente su compañerita en el jurado del certamen de Marcelo Tinelli. De tanto “colgarse” de sus lolas, como esta consagrada artista vocifera con humor, próximamente, por cuestiones de salud, tendrá que reducir su busto. “Mírenlas bien porque dentro de poco desaparecen. Me las tengo que sacar por la contractura que tuve durante años. Voy a quedar divina porque con las lolas grandes queda peor y me cansé de ser tan vulgar”, confiesa Moria agregando luego explicaciones que rayan con su clásico desenfado. “Se han colgado tanto que tengo una más corta que la otra. Ahora, si se van a querer colgar de las lolas, no les va a dar. Resta esperar la operación y así verán si se va a notar mucho o no el cambio de imagen”, sonríe con picardía mientras siembra incógnitas.