A poco más de un mes de convertirse en mamá de Merlín Atahualpa, Natalia Oreiro regresa a la ficción como protagonista de Lynch, una miniserie de humor negro producida por Moviecity, que el próximo domingo a partir de las 20 se estrenará por la señal Premium. Verborrágica, extrovertida, dispuesta al diálogo, cálida y algo más medida que en otras oportunidades, esta artista uruguaya que presenta algunos kilitos de más producto de su reciente maternidad, se muestra orgullosa de formar parte de los 13 capítulos del envío grabado en Bogotá que cuenta con un elenco latinoamericano de gran trayectoria internacional, la participación de 5 directores y la sitúa, por vez primera, en el rol de una mujer descarada y manipuladora. Encarnada por el cubano Jorge Perugorría (recordado por el film Fresa y Chocolate) como el señor Lynch, la serie trata sobre cómo la muerte, en algunos casos, puede ser la única solución a los problemas y aborda la historia de una funeraria y su particular línea de negocio: ofrecer muertes falsas a sus clientes para que puedan empezar una nueva vida. “La serie trata sobre una pareja que se dedica a falsear la muerte de otras personas. Cuenta cómo Lynch, el dueño de una funeraria que atraviesa problemas económicos, se deja convencer por su esposa Isabel, que yo compongo, para fingir la muerte de personajes que en verdad siguen vivos, pero desean que el resto de la gente piense que han dejado de existir, mientras se fugan a otros países con otras identidades”, revela Oreiro rodeada por el peruano Christian Meier, el chileno Francisco Melo y el mexicano Alejandro Calva, compañeros en la trama. “Hago de inescrupulosa, un personaje que se contrapone a lo que soy yo. Me gusta porque me da la oportunidad de jugar con los matices de los personajes”, sostiene respecto a esta flamante serie de origen latinoamericano que marca su regreso a la televisión después de seis años. “Suena un poco morboso ir al funeral de un amigo o familiar que es una mentira, pero la ficción ofrece el ambiente perfecto para contar una historia en la que no siempre salen las cosas bien y los protagonistas tienen su infierno personal”, señala la chica casada con Mollo sobre el producto que reúne un elenco principal en el que se encuentran también el venezolano Juan Baptista, la cubana Katia del Pino, los mexicanos Damián Alcázar y Adriana Barraza, la argentina Inés Efrón y los colombianos Marcela Carvajal, María Fernanda Yepes, Tatán Rodríguez, Paula Castaño, Gustavo Corredor y Jorge Monterrosa. “Hay un poco de romance y acción. Además, es una serie que comienza una historia y la concluye en cada capítulo”, cuenta Oreiro antes de agregar lo que resume el guión original de Juliana Barrera, basado en dos populares fantasías que se presume posee el común de la gente: tener la oportunidad de empezar una nueva vida y estar presente en sus entierros para ver quién los quiso en ésta. “Mucha gente tiene la fantasía de saber quién la llora en su muerte. En mi caso particular, aunque no suene bien, me dan mucha gracias los velatorios. Como me pongo tan nerviosa, de los nervios siempre me río”. Uno de los factores que la condujeron a esta actriz, cantante y diseñadora a aceptar el convite de Lynch en pleno estado de embarazo, fue el reto que para ella representaba debutar con un rol de villana para la televisión de toda Latinoamérica y concordar, a la vez, con la labor de varios directores. “Este personaje marca una bisagra en mi carrera. ¡No me lo podía perder!”, exclama Naty. “Yo amo la comedia, adoro los tiempos que tiene el manejo de la comedia, pero también me fascina hacer cosas distintas como ésta, donde se conjugan el drama y el humor negro. Además, no tuve que hablar en neutro, mezclaba el tú con el vos porque soy uruguaya y hablamos así, pero esencialmente fui yo con mi manera de hablar. En ese sentido, no hubo otro requerimiento”, garantiza con simpatía.