“No puedo tomarme el papel de sanador o milagrero. No puedo estar recomendando la droga que me ayudó en mi vida”.
El querido Juan Alberto Badía será operado el próximo 12 de diciembre para extirparle definitivamente el tumor con el que viene luchando desde hace un año. Según confirmaron a Diario Popular fuentes allegadas al conductor, la intervención puede realizarse ya que el cáncer que padece se redujo, gracias a la quimioterapia, del tamaño de un sachet de leche al de una pelotita de ping pong. Durante una entrevista concedida a Radio 2 de la ciudad de Rosario, Badía contó que, ante lo milagroso de su recuperación, mucha gente le pide que toque a sus hijos enfermos para que les pase su energía. “No puedo tomarme el papel de sanador o milagrero. No puedo estar recomendando la droga que me ayudó en mi vida, es mucha exigencia y desesperación de las personas. Sólo puedo decir qué me pasó a mí. A mí me pudieron ayudar, a otra gente no, eso me genera mucha angustia. Hay gente que me pide que toque a sus hijos para darle mi energía. La desesperación es grandísima”, aseguró. Además, contó que siempre le tuvo “fobia” al quirófano, pero que enfrenta este nuevo paso de su lucha contra este mal con renovado optimismo, ya que “poder operarme es lo mejor que me puede pasar”. “Todos están felices porque sería el final de mi enfermedad”, apuntó Beto, al tiempo de hacer un mea culpa por la adicción a la que adjudica su problema: “Con el tema del cigarrillo soy el ser más estúpido del mundo. Este Badía que fue capaz de aguantarse tantas cosas, no es capaz de dejar el cigarrillo”, cerró.