Comenzó como galán allá por 1969 en la recordada comedia “La Nena”, con Marilina Ross, y desde entonces no dejó de trabajar en la televisión. Pablo Alarcón continúa con el mismo perfil y considera que “siempre me contrataron para hacer telenovelas, y la verdad es que sumé bastantes historias amorosas en la ficción. Mi trabajo de actor me llevó de viaje por varios países, me hace muy feliz mi profesión”. Estuvo ausente por tres años en el medio televisivo, pero el mes pasado volvió con una participación en “Los Unicos”, unitario que emite El Trece. “Me sentí muy bien volver a la tele, luego de haber estado trabajando como director artístico en Rosario. Por ahora estoy con un proyecto -dice- de teatro y también soy coproductor de esa obra. Volví a retomar clases de teatro con Augusto Fernándes para entrar en clima y estar al frente para actuar los personajes que me designen”. Sin embargo, paralelamente a su profesión, Pablo tiene otra pasión: cocinar. Es sabido que lo hace muy bien. En el año 2000 hasta armó una obra de teatro con el tema gastronómico. “Siempre en mi vida el tema de la comida es algo muy especial, porque la historia de las diferentes culturas tiene su especialidad culinaria”, aclaró. -¿Cuántos años tenías cuando cocinaste por primera vez? -Era un chico de 6 o 7 años. Todo comenzó porque mis viejos estaban trabajando y me agarró un hambre terrible y me encontraba solo. Entonces busqué cosas por todos lados y me mandé un revuelto de gladiolo -risas-, la verdad es que yo no sabía. -¿...Y pudiste comerlo? -No recuerdo. Pero estoy seguro que ese día jugando fue el encuentro para darme cuenta que cocinar provoca una sensación muy especial. Ahora de grande te confirmo que tiene una relación con el poder y lo oculto. -¿A qué te referís con el poder y lo oculto? -En otros tiempos, te diría en la época medieval, los cocineros eran muy importantes, mágicos por sus sabidurías alimenticias. Y entre ellos se robaban los secretos de algunas recetas con venenos que eran solicitadas en ciertas cortes para desligarse de algunos enemigos. También los cocineros estaban para probar la comida ante el rey; ellos daban la aprobación de que sus amos podían comer sin temor al envenenamiento. Todo en la cocina En su casa la parte de la cocina es la reina del espacio, incluso allí el actor lee los guiones de los personajes que debe actuar. “Este lugar de la cocina es un ámbito muy cálido. Cuando me quedo en mi casa, es aquí donde estoy la mayor parte de mi tiempo”, confirmó. En ese lugar tiene colgada en una de las paredes una paellera inmensa: “Ya la estrené -comentó-, esta paellera alcanza para invitar a 100 personas. Pero aún no me enloquecí para cocinar para muchos. Es todo un tema, yo me animo si se presenta la oportunidad”. -¿Qué es lo que más te gusta preparar para tus invitados? -Me gusta hacer de todo. No tengo drama porque yo soy muy rápido y creativo. Además, a mí me gusta preguntar a mis invitados qué les gustaría comer. Aunque haya pasado mucha agua debajo del puente, el actor sostiene su postura de galán y está convencido de que su buen estado físico se debe a que “toda mi vida le di mucha importancia a mi alimentación. Incluso un día tuve un acto de lucidez y dejé de comer carne. Fui 20 años vegetariano. Fue un momento de elevación espiritual, porque para toda persona que deja una adicción es terrible pasar por esos momentos de penitencia. Luego es un placer haber vencido lo que uno cree imposible. -¿Cuándo volviste a consumir carne? -Hace tiempo. La verdad es que la sociedad es muy perversa y todo el tiempo te invita a comer carne. Entiendo que es nuestra cultura y la verdad es que a uno se le hace difícil estar todo el tiempo en contra del sistema. Ahora dejé el café, pero es por una cuestión estética, me mancha los dientes y queda muy feo. Ya me acostumbré. Ahora comencé a tomar más té de hierbas, me están haciendo mucho bien. Por ELY CABRAL