Lo que iba a ser una gran fiesta se convirtió en un acto polémico. La infartante cantante sexy Lola Ponce fue invitada para cerrar el Vía Crucis en la localidad de Misión Laishí (Formosa), donde interpretó con su sensual voz el Ave María en latín. La misma versión que ella había interpretado tiempo atrás en Roma ante el papa Benedicto XVI. Pero al obispo monseñor José Vicente Conejo objetó su actuación por considerarla “desubicada y no condice con el espíritu de festividad religiosa”. Según el diario El Comercial la furia del religioso se desató cuando vio los carteles de promoción del acto religioso en la fecha de Semana Santa en la que la actriz aparece con el traje de monja: “Ponce es una estrella de la televisión que se dedica a lanzar sus últimas obras. Lo tendrían que haber pensado un poquito mejor porque no era el momento oportuno para convocarla”.