“Yo quería llegar a trabajar en radio, y a eso llegué. Después, a uno se le van poniendo objetivos, pero no me gusta verlos como obligaciones. Me dejo llevar por la intuición, sólo sé que no puedo trabajar en lugares donde no soy feliz. Toda la vida seré igual: no voy detrás del dinero o el renombre de una radio, voy detrás de mi felicidad. Al fin de cuentas, la gente se da cuenta si vos no la estás pasando bien”, dice Mariela Bosqui, locutora que brilla en la FM Latina y Radio La Red, emisoras donde -a juzgar por sus palabras- encuentra la alegría que busca en su profesión, rodeada de buenos compañeros. “Estoy trabajando a la mañana en Latina, 101.9, en el programa Al Máximo, con Maximiliano Montenegro, Fabio Iaconianni (deportes) y Majo De Benedetti (espectáculos). Ese programa va de 9 a 12 y allí más bien hago locución tradicional y acompaño. Luego, de 12 a 13, hago un ciclo de entrevistas con artistas que conduzco yo y se llama Señal 101. Y después, estoy con dos amigos los sábados desde las 0.30 (madrugada del domingo) en La Canilla, en AM 910. Allí estoy con Sebastián Delfino y Emilio Pignataro”, cuenta Bosqui. Puesta a reseñar su historia en el medio, nos dice que “soy locutora egresada en el Iser, con 20 años de trabajo en radio. Empecé en una radio de Belgrano. Luego estuve 9 años en FM Hit y ya llevo otros 9 en Latina”. Mujer de “romances largos” en un medio en constante cambio, es querida y apreciada en las emisoras que integra. Y eso ha de ser porque “soy una apasionada de lo que hago. Soy autoexigente, estoy siempre tratando de mejorar, leyendo, aprendiendo”. Prueba de ello es su casi finalizada carrera de licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de La Plata. Sin dudas, una formación ideal para “un medio que cambia, donde todo evoluciona. Ahora quiero hacer algo con medios electrónicos y nuevas maneras de comunicarse y hacer periodismo”. Además del aspecto cultural académico, Bosqui encontró en el canto el medio ideal para trabajar la sensibilidad, eso que no se aprende en ningún aula. “Me dedico a cantar, sin ningún objetivo en particular, tomando clases con Diego Frenkel. El te enseña a descubrir esa voz interna propia. Creo que cantar es genial, y que todos deberíamos hacerlo. Dependeríamos mucho menos de terapias. Con el canto sacás cosas reprimidas que llevamos dentro”. Pero más allá de lo formativo y profesional, encuentra su marca distintiva en que “trato de ponerle humor a lo que hago, desde mi lugar, poniendo seriedad donde debe darse, y buena onda en lo demás. Pero donde me dicen que soy buena es en crear climas en las entrevistas. Casi siempre con los entrevistados terminamos tocando temas muy sensibles. Les saco el casete”. Prueba de ello han sido sus variados reportajes a figuras que van desde un Vicentico hasta un Don Omar, pasando por un David Bisbal. -¿Algún entrevistado ha dejado algo en vos muy especial? -Los encuentros que tuve con Alejandro Sanz me han dejado una satisfacción enorme. Muchas notas me han emocionado, pero especialmente una con Rubén Rada, un tipo inabarcable, que me ha contado aspectos duros de su infancia. Te terminás corriendo del lugar de entrevistador y te convertís en un confesor. Ya en la despedida, le pedimos a Mariela que nos cuente una anécdota especial de su vida en la radio. “Hace poquito en el Facebook, un joven me contó que yo una vez le di una dirección de una chica que quería hacer amigos por carta. Terminaron casados y con una hija de 10 años”.