CARMEN BARBIERI. HABLA DE TODO Y DE TODOS Y describe SU NUEVA VIDA DE SOLTERIA
Por KARIM GONZALEZ.- MAR DEL PLATA-. Al frente de Barbierísima, la revista más convocante de la temporada marplatense, Carmen Barbieri transita los pro y los contra de un verano que ella califica de “diferente”. A poco de subir a escena del teatro Atlas, donde reluce el espectáculo escrito y dirigido por su ex marido Santiago Bal, abre las puertas de su mundo privado de manera natural, sin forzarse en parecer lo que no es, pero con muchas ganas de exponer la intimidad de su momento. No es para menos, la mujer que recientemente firmó contrato para instalarse nuevamente en el jurado de Bailando por un Sueño 2012, por vez primera, está aprendiendo a convivir con su soledad. Ni Beto César, ni el fanático “chacarero”. Sencillamente decidida a rearmarse y redescubrirse en su espacio interno. Y dice que la ruptura le vino bien en algunos sentidos, y no sólo en los kilos que perdió (ver aparte). “Es un verano diferente diría yo. Me pasó mucha cosa”, admite Carmen visiblemente más delgada. Y enseguida enumera la parva de situaciones que debió atravesar antes y después de que su matrimonio de 25 años con Santiago (nombre que pronuncia y al que hace referencia en cada párrafo) tomara rumbo final. “Me pasó de todo de un verano a otro”, se asombra. “Se murió Rolo (Puente). Tuve un tumor benigno en el útero. Se rompió nuestra pareja, después de 25 años, Santiago se fue de casa. Pasaron muchas cosas”, dice esta artista a la que en Barbierísima la acompañan, entre tantos, Zulma Faiad, Beto César, Germán Krauss, Juan Marcelo, Donald, Rubén Mateos, Claudia Albertario, Emiliano Rella, Fernando Ramírez, Andrea Estévez, Andrea Ghidone, Victoria Xipolitakis, Dominique Pestaña, Ivana Palloti y Silvina “La Profe” Scheffler. El verano en Mar del Plata la encuentra, además de envuelta en un sinfín de dimes y diretes mediáticos, sobre todo distinta. “Vivir una nueva vida, vivir sola después de estar en familia siempre acompañada durante 25 años, es un golpe muy grande. Fue un mazazo en la cabeza. Tuve unos meses muy duros, yo me separé a fines de agosto y tuve tres meses de llorar sin parar, de tratar de recomponer mi espíritu, mi alma, mi eje. Sigo en duelo, son etapas distintas cuando uno elabora un duelo. Primero la bronca, la ira, le he dicho cosas a Santiago terribles, muy duras”, parece arrepentida. “Fue un cimbronazo muy duro en todo sentido. Cambié mi forma de vida. Tengo un entorno increíble, pero vivo sola. Estoy tan acostumbrada a tener un compañero de vida que ahora estoy sola y es todo un redescubrimiento”, sostiene una Carmen Barbieri que drásticamente ha modificado sus hábitos alimenticios. “Ya no desayuno, antes con Santiago desayunaba, no almuerzo. Yo nunca almuerzo; ahora estoy obligada a comer unas viandas, porque bajé 10 kilos de golpe. Dejé de comer, no me entraba la comida. No tuve depresión o no me la permití porque tenía que seguir trabajando, tuve que armar una revista para cuarenta artistas en escena que es muy difícil. Yo pierdo el marido y también el director al mismo tiempo”, aclara. “Beto nunca salió de mi corazón” “Cada vez más unida a Beto César, quien con la partida de Bal y luego la de su hijo Federico, hace de las veces de coordinador general de la revista, Barbieri se muestra entusiasmada por contarlo entre sus íntimos. Aunque niega que, como el refrán, con quien estuviera casada durante 4 años, renazcan cenizas. “Hace mucho tiempo que quería tener a Beto en los espectáculos porque es un artista completo, un humorista, un cantante y un muy buen imitador. Nunca salió de mi corazón”, suelta ante la atenta mirada del cómico que irrumpe a mitad de la entrevista. “Yo lo amé muchísimo cuando éramos muy jovencitos, nos casamos. Nos separamos porque cada uno siguió con su vida, pero nunca salió de mi corazón. Santiago no quería que estuviera en las revistas porque sabía el sentimiento que yo tenía para con Beto, que no es de pareja. Aunque si nos ven parece una conversación de pareja. Nos conocemos tanto y tenemos tanta confianza, que nos entendemos con los gestos”, cuenta Carmen. Los dichos de Moria Casán defenestrando a ambos y sugiriendo un romance, son ahora para Barbieri, desestimados. No sólo desmiente las versiones de la diva ortomolecular que la involucra con César, sino que, a fuerza de tanto machaque, dice que no le afectan. “Moria opina de la vida de los demás, ¿por qué no opina de su vida?”, se pregunta Carmen. “Como soy yo la que está en boca de todos los medios y mi vida pasó a ser una sit com, ella opina, pero a esta altura me da igual. Mientras no me joda el bolsillo y mi trabajo, que de eso vivo y vive muchas gente, no me afecta en absoluto”, se exhibe medida. “La gente habla. Mejor, que hable”, desliza luego cual Quijote.