Un Boeing 737 viajaba desde la ciudad holandesa de Amsterdam hacia la inglesa de Birmingham, cuando recibió en un preciso momento la descarga de tres poderosos rayos. Pese al momento de pánico, el avión pudo aterrizar sin inconvenientes.
En medio de la dramática situación, el piloto sólo se limitó a señalar a los 174 ocupantes: "Señoras y señores, posiblemente notaron que nos golpeó un rayo".
"Fue increíble, como una explosión masiva luego del sonido, mi pensamiento inicial fue que el motor había explotado", señaló Tony Everitt, de 51 años, al diario inglés The Daily Mail.
La aerolínea aclaró en un comunicado que las aeronaves habitualmente son golpeadas por rayos y que "todos los pilotos están entrenados para manejar esas situaciones".