Este blanco felino es llevado a pasear a la playa, como su dueña lo lleva con una correa, el animalito aprovecha la suavidad de la arena para dejarse arrastrar y no tener que andar por sus propios medios
Cuando llevan al gato a la playa le colocan una correa para que no se pierda, pero el vago felino aprovecha la oportunidad y decide no caminar. Así este simpático animalito es arrastrado a lo largo de la playa.
Ayer vimos un gato que le gustaba la privacidad, hoy te traemos a otro que no le gusta caminar.