Ganó el sí y, a partir de ahora, el pueblo se llamará Castrillo Mota de Judíos .
El antigo nombre "no hacía justicia" a un pueblo descendiente de una antigua judería que se fundó en el siglo XI, explica su alcalde, Lorenzo Rodríguez.
Mientras la abstención marcaba el domingo la jornada electoral en toda España, en Castrillo el referéndum animó la participación hasta registrar un récord histórico. Votaron 53 de los 56 vecinos, un 93 por ciento.
El cambio de denominación por otra políticamente correcta fue una "apuesta personal" del alcalde, que no veía impedimento para acabar con un término ofensivo con los judíos en pleno siglo XXI.
Si los vecinos hubieran querido mantener el nombre, "hubiera dimitido mañana mismo", dijo Rodríguez, que había prometido respetar la decisión de la mayoría, "aunque solo fuera por un voto", en un referéndum que legalmente solo es consultivo, no vinculante.