Según el organizador, Carlos Salto, Chicharra es el máximo artillero de los certámenes contabilizando desde sus comienzos. "Me falta salir goleador en éste y me retiro", bromeó, a la vez que realzó el trabajo de su equipo: "Yo tengo una sola virtud, que es meterla. Pero atrás mío hay 10 personas luchando cada pelota para dártela. Soy un agradecido a todos ellos".
El atacante le dio un gran valor a poder seguir en el fútbol de manera amateur. "Desde los 5 años que juego, ésta es mi pasión. Y acá vengo hace 20 años porque es un grupo espectacular y quiero seguir hasta que no me den más las piernas, el cuerpo o lo que fuere. No tiene explicación estar con compañeros de antes y esperar el sábado para cambiarte y venir acá", manifestó.
Asimismo, le dedicó un apartado al duro trance -cáncer de estómago- que le tocó vivir hace menos de tres años y al que superó, en el partido de su vida. "Yo tuve un problema de salud muy grande y me di cuenta de todos los amigos que tenía porque no me defraudó ninguno. Hasta el día de hoy la gente se comporta de forma maravillosa", aclaró, para luego asegurar que "a esta edad, en estas condiciones y con el grupo de gente que me tocó ya no le pido más nada a la vida".
Diferencias
Bongiovanni habló también de las lógicas diferencias físicas que se ven en el terreno de juego. "No nos dan las piernas, pero sí el cerebro. A veces no podemos coordinar la jugada que pensamos y la verdad que nos agarra mucha bronca. Igualmente antes de pegar una patada preferimos pegar un grito", confió.
Al mismo tiempo, cotizó a la gente que participa en el certamen de mayores de 55: "A pesar de la edad que tenemos, acá se ven jugadores diez veces mejores que en Primera, sin contar lo técnico y lo físico. Cuando yo era joven había once titulares uno mejor que otro y los suplentes también estaban a la altura. Hoy eso no pasa".
Al ser consultado por los momentos más lindos en su carrera profesional, puso por encima una situación personal: "Cuando nació mi hijo, en el 92, mientras jugaba en Berazategui. Con sólo 4 días de vida ya me había ido a ver. Fue algo hermoso".
En el aspecto futbolístico, Chicharra destacó un título en el Mate. "Con Argentino me tocó ascender en el 89, que salimos campeones y ascendimos de Primera C a Primera B. En esa época era algo importantísimo jugar en la segunda categoría", resaltó sobre el equipo en el que jugó, entre otros, con Fabián Cecconato, Sergio Lahorca, Rubén Calzi y el Sapo Quartas.
Además, Bongiovanni confesó por qué no le interesa calzarse el buzo de entrenador. "Nunca me gustó ser DT porque no quiero dejar una persona afuera, que es algo lógico porque a la cancha entran once. Puedo manejar un grupo, pero para imponer algo no tengo carácter", explicó. i