Se identificaron varios casos en Ezpeleta Oeste, al límite con Berazategui. Se trata de una pareja delictiva que actúa, según los testigos, con un Renault 9 gris, principalmente en los barrios El Jalón, La Esperanza y Orbea.
Vecinos de Ezpeleta Oeste se encuentran conmocionados por una nueva modalidad delictiva contra mujeres, que -cuando van caminando por la calle- son sorprendidas desde atrás por un auto que las embiste levemente y luego, desde la ventanilla, un delincuente se estira para robarles carteras y celulares, entre otros objetos de valor.

Se trata de una pareja delictiva que actúa, según los testigos, con un Renault 9 gris, principalmente en los barrios El Jalón, La Esperanza y Orbea, donde las quejas por inseguridad y falta de patrullajes son constantes.

Una señora, al igual que su hija, fueron víctimas de esta práctica en dos lugares distintos y en diferentes horarios. Al comentar lo sucedido en el vecindario, se enteraron que había otras mujeres que habían sufrido lo mismo. "Primero le tocó a mi hija, cuando iba caminado con una amiga a tomar el colectivo a las 10 de la mañana. Tuvieron que saltar para que no les pise los pies. Ella se puso a llorar y gritar, hizo fuerza y no pudieron sacarle la cartera", detalló Celia Ríos, quien -luego- añadió: "Unos días después, yo volvía de noche a casa, cerca de las 21, cuando el mismo auto me chocó de atrás y un muchacho me sacó mi bolso. Todavía me duele la pierna del golpe, estoy caminando renga porque me quedó una fuerte raspadura".

Uno de los hechos ocurrió en la calle Nicaragua casi Estanislao del Campo (El Jalón). El otro a escasos metros de la avenida Florencio Varela, en el límite de Ezpeleta con Berazategui. "Nos enteramos que hubo más casos en otros barrios de la zona. Yo voy a hacer la denuncia a la comisaría", remarcó Ríos.

Antigua costumbre


En numerosas barriadas de la región los vecinos acostumbran a caminar por las calles, en vez de utilizar las veredas como correspondería. Sin embargo, muchos recurren a esta antigua (mala) costumbre porque se sienten -contradictoriamente- más seguros.

"Acá en mi barrio, yo camino por las calles especialmente de noche, porque las veredas son oscuras y tengo miedo que me hagan algo. Por lo menos así, si me asaltan alguien me puede ver y llamar a la policía", explicó Celia Ríos.

"Hay muchas mujeres que bajan de la vereda porque se les hace más fácil trasladar los cochecitos de bebés o los carritos de los mandados, es una cuestión de comodidad que habrá que cambiar", consideró.

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