Miles de fieles movilizados por San Cayetano. En las parroquias de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela se vivió una jornada de festividad católica, con una importante presencia de feligreses que agradecieron y pidieron pan y trabajo.
Una marea de fieles se dieron cita ayer en las tres iglesias de San Cayetano que hay en Quilmes, Berazategui y Florencio Varela, en una clara muestra de devoción por el santo católico del pan y el trabajo.

Como cada 7 de agosto, los feligreses hicieron largas colas para tocar la imagen sagrada o, también, para recibir la bendición de los sacerdotes que se ubicaron sobre la calle en las puertas de cada una de las parroquias, donde fue cortado el tránsito para la ocasión.

Los feligreses llegaron con sus ilusiones a cuesta y el deseo de agradecer los favores concedidos. "La mayoría viene para pedir trabajo o para agradecer que no les falta el pan. Pero este año también se sumaron los pedidos por la salud", explicó el padre Fermín, de la iglesia San Cayetano de Quilmes, donde se vivió un clima festivo a lo largo de toda la jornada.

En cada uno de los tres templos de la diócesis se celebraron -en promedio- ocho misas desde la apertura de las puertas a las cero horas, para que tengan la posibilidad de comulgar la mayor cantidad de gente posible.

En Quilmes, los concurrentes superaron la capacidad del templo en cada una de las misas celebradas. Según informaron, durante la madrugada se acercaron muchos fieles para comulgar y luego dirigirse hacia su lugar de trabajo. En cambio, otros prefirieron tener su oportunidad de hacerlo a la tarde, al salir de cumplir el horario laboral.

Agradecidos

En su mayoría, la gente se acercó para agradecer el trabajo conseguido y para que nunca falte, tanto el propio como el de sus familiares.

"Vengo en agradecimiento y para que nunca me falte el pan", aseguró Marta, oriunda de Don Bosco.

"Estoy acá para agradecer, porque me concedió trabajo a mí y a mis familiares", sostuvo Graciela de Quilmes Oeste, quien visita a San Cayetano desde hace 35 años.

Por su parte, Silvia de Solano afirmó: "Pido trabajo para mi y por mi marido que está en negro. Vengo todos los 7 de agosto y, si puedo, me acerco los siete de cada mes".

Catalina, en tanto, manifestó que "hago esto hace 14 años", y contó que ruega para que no le falte trabajo a sus hijos y nietos.