Los trabajadores del servicio de turnos del nosocomio de Quilmes, acompañados por miembros de ATE, optaron por no trabajar más y cerrar la ventanilla, luego de que un hombre rompiera una ventanilla de atención para agredir a una compañera, porque no había médicos que pudieran atenderlo.
Esa situación desencadenó que los integrantes de ATE avalaran el pedido de mayor seguridad de los trabajadores, quienes hace tiempo denunciaron las pésimas condiciones en la que prestan servicio. En ese contexto, durante las primeras horas de ayer dos custodios de seguridad se apostaron en el sector y se reanudaron las tareas.
Juan Carlos Herrera, delegado gremial de ATE Quilmes, confirmó que la empleada sufrió fractura de una de sus muñecas al caer al piso.