Tras haber sido apresado, se le concedió la libertad a la espera de la resolución judicial pero pese a las constantes notificaciones no se supo más de él. Había trabajado varios meses en clínica céntrica.
La Justicia lanzó el pedido de captura para un hombre que fingió ser médico y que trabajó durante largos meses en la Clínica Brandsen, luego de que no respondiera a los constantes llamados y notificaciones que el Juzgado le realizó, con el detalle de que mientras estuvo dentro del establecimiento tuvo una tobillera electrónica puesta ya que cumplía con prisión domiciliaria por otra causa.
El caso remueve el más oscuro de los pasados del centro de atención médica, que estuvo al borde del remate mediante una página web de subastas hace semanas atrás y trae al presente un sinfín de denuncias contra el sujeto, que tenía un particular modus operandi contra todos los pacientes. La investigación que inició hace más de dos años sigue en curso y tienen en el foco a este falso profesional que pensó que podía salirse con la suya.
Su nombre es Jorge Daniel Zapata (63) y en el 2021 fue descubierto por las autoridades dentro de la Clínica Materno Infantil Brandsen, en la cual se hacía pasar por traumatólogo, pediatra y médico clínico. Estuvo desarrollando sus tareas allí siete meses, desde septiembre de 2020 en adelante y atendió a niños, adultos y ancianos sin ningún tipo de remordimiento. Su manera discontinua y esporádica de trabajar hizo que las sospechas crezcan sobre él, hasta que finalmente cayó.
Lo apresaron mediante un allanamiento en el propio lugar y se lo llevaron ante la mirada de todos, que no entendían lo que estaba sucediendo.
En consecuencia, quien es representado por Roberto Rosales, estuvo detenido un tiempo y luego fue beneficiado: esperaba en libertad la cita judicial. Pero cuando debió presentarse, no lo hizo. Es por ello que empezaron a enviarle diversas notificaciones para avisarle que iba a ir a juicio oral y que tampoco respondió. A raíz de eso la jueza Julia Andrea Rutigliano del Juzgado Correccional N° 3 ordenó el pedido de captura. Se lo acusa de "ejercicio ilegal de la medicina y usurpación de títulos y honores".
Lo curioso es que mientras ofició de médico, lo hizo con una tobillera electrónica puesta sin levantar sospechas. La misma, claramente era cubierta con la vestimenta típica de un profesional. Zapata tenía una condena por "tenencia de estupefacientes" y otra por "encubrimiento agravado". Así y todo, estaba en su casa y no tras las rejas.
Su delito en el centro de atención lo llevó adelante con recetarios y sellos apócrifos de médicos reales. De manera muy ingeniosa, fue descubierto cuando un investigador se hizo pasar por un paciente y lo filmó con una cámara escondida mientras este le recetaba un medicamento. En el video que trascendió en aquel momento se lo puede ver firmando papeles como si fuese un especialista.
Cabe destacar que el delincuente estuvo adentro del lugar durante toda la pandemia por el Covid-19, en el estallido de atendidos. Fue parte de todo eso sin tener ningún tipo de conocimiento y accedió a sitios en los cuales no estaba habilitado, afectando a la salud de cientos de personas.