Se trata de un enorme pozo en la calle 381 (Urrestarazu), entre Gutiérrez y Andrade, a sólo una cuadra de Avenida Calchaquí.
El mejorado de una calle de Quilmes Oeste duró menos que un suspiro y ya se encuentra en un estado calamitoso, hecho que desató las críticas de los propietarios de la zona quienes se sumaron a otros reclamos similares, en barrios donde también se hicieron los llamados "asfaltos truchos".
Se trata de un enorme pozo en la calle 381 (Urrestarazu), entre Gutiérrez y Andrade, a sólo una cuadra de Avenida Calchaquí. Los vecinos contaron a El Quilmeño que allí, hace un año, comenzaron las obras para reparar un viejo mejorado que se había destruido. Para esa tarea, sacaron los cordones y realizaron un pozo que -luego de unos meses- rellenaron con bitumé (brea asfáltica).
Esos trabajos fueron en vano, ya que la calle se hundió y quedó en peor estado que antes, a punto tal que los vecinos bloquearon el tránsito para impedir que siga cediendo en su nivel y afecte a las cañerías que pasan por abajo. "Cada vez que había un piquete en Calchaquí, se desviaba el tránsito por esta cuadra. La última vez se quedó atascado un camión y, desde entonces, decidimos cortar la calle para que no circulen más vehículos y así evitar que se siga hundiendo", describió Mariano Rial, uno de los propietarios damnificados.
En ese sentido, el vecino señaló que en varias oportunidades se hicieron reclamos en el Municipio de Quilmes, pero todo quedó en promesas que no se cumplieron. "Fuimos con un grupo de personas para exigir que nos den una solución definitiva. Todavía estamos esperando que se hagan cargo de la situación, como nos dijeron que iban a hacer", agregó el hombre.
Temor al dengue
Además de la preocupación por la mugre que se acumula en el pozo, los vecinos manifestaron su inquietud por las plagas de dengue, ya que en el lugar se estanca por días el agua de lluvia. "El verano pasado estuvimos tirando lavandina al agua para evitar problemas", afirmó Rial.