Una familia que sufrió el incendio y explosión de parte de su casa y vehículo a raíz de un accidente laboral de operarios de la empresa COSUGAS a principios de junio denunció que aún nadie se hizo cargo de los destrozos causados y que están viviendo en condiciones deplorables, sin un baño en condiciones, con los desagües estallados y filtraciones en los techos, además de que el olor a gas persiste y eso, entre otras cosas, dañó la salud de dos menores de edad.
Un mal cálculo por parte de los trabajadores de la mencionada entidad causó un verdadero desmadre en una vivienda de Quilmes, hace ya cinco meses. Desde aquella tarde, que de milagro no terminó en tragedia, hasta el día de hoy, no pudieron solucionar nada y, a pesar de las constantes promesas de reparación, lo cierto es que la situación no cambió. El malestar creció y necesitan respuestas inmediatas.
Todo comenzó el 1ero. de junio pasado, cuando una cuadrilla de COSUGAS estaba en Gelly Obes y Brown haciendo arreglos. Se encontraban manipulando caños de aguas correspondientes a AySA y de repente perforaron un caño de gas. Tras eso, hubo un estallido impactante que culminó con la destrucción del frente del hogar situado justo en la esquina.
Una pared quedó derribada, la camioneta de la familia sufrió severos daños, los desagües explotaron, el techo se llenó de filtraciones y los cristales terminaron todos rotos. Milagrosamente, el incidente no lastimó a nadie, aunque dentro del hogar había dos niños durmiendo que a raíz del estruendo hoy tienen problemas de ansiedad. Tampoco tienen un sitio para hacer sus necesidades en condiciones, ya que la explosión arrasó con el baño principal.
Pero a pesar de ello, el presidente de la empresa, Roberto Matarazzi, aseveró que se harían cargo de todos los daños cuanto antes. Para constatar lo que tenían que reparar, se enviaron veedores de la aseguradora Zurich, que no dieron una respuesta positiva a los damnificados.
Estos le dijeron que pagaban lo dañado, menos los cristales estallados, algo que generó muchísima bronca. Tras eso, mantuvieron dos reuniones de conciliación con el abogado representante y pronto habrá una tercera, aunque no hubo una oferta formal y parecería que tampoco la tendrán por lo pronto.
En esas reuniones se contó paso a paso cómo ocurrió todo y también el manejo que tuvieron los operarios después. Mencionaron que en la zona prohibida, el supervisor de la obra se encontraba fumando mientras se evacuaban todas las casas a la redonda, algo que no está permitido.
El protocolo de seguridad que manejaban y el no aviso a los bomberos, que se acercaron rápidamente gracias al llamado de los vecinos, fue un punto que tocaron, ya que dejó mucho que desear.
Para colmo, en la esquina afectada el olor a gas persiste y no permite vivir con tranquilidad a la familia que tanto sufrió en estos últimos meses.