Cómo llegó a la Argentina
A mediados de los años 80, Neguinho fundó Olodum donde llevó el concepto a buen término, centrando la atención mundial. Después de salir de Olodum, creó un bloco-afro femenino llamado Dida Femina, que ayudó con éxito en la defensa de los derechos de las mujeres. Más tarde fundó una escuela musical para niños locales.
Pero un día, de la mano de un viaje, Batala llegó a la Argentina. “Batala Baires es el sueño hecho realidad de Cristian Mauri, que después de sus viajes a Bahía y fascinado con todo este gran movimiento cultural, trajo a Buenos Aires el formato de la banda junto con sus tambores en 2012”, confió Claudia Zalazar, miembro de la agrupación.
Los miembros de Batala, que hoy rondan los 40, viven la música de una forma muy particular: la sienten con el cuerpo, la llevan con los instrumentos y la transmiten desde las costumbres, la cultura y la historia.
En ese sentido, Zalazar explicó: “En la música encontramos felicidad, nuestras raíces, el lenguaje del tambor y del cuerpo. El saber que estamos reivindicando la cultura afro, a los primeros desaparecidos, la interculturalidad en Argentina, son muchas las cosas que nos transmiten estos tambores, los mitos, las leyendas, las costumbres, el dolor, la esperanza, la libertad”.
Pero la historia de este grupo no sólo incluye al distrito de Lanús. En Argentina hay dos bandas de Batala, la otra está en Mendoza. Los chicos se organizan a través de las redes sociales y tienen días y horarios fijos para ensayar. No tienen requisito alguno, sólo se necesita ganas de tocar, de bailar, de comprometerse con el movimiento, sin restricciones de edad y sin necesidad saber nada de música.
“Batala nos llevó a viajar por todo el mundo con la imaginación. Nos llevó a la hermandad con otras ciudades que comparten los mismos sentimientos, los mismos ideales. Tuvimos la visita de una compañera de Batala Bristol, Inglaterra, que compartió un ensayo y una comida con nosotros.
También nos encontramos con Batala Mendoza. Hoy día, soñamos seguir creciendo, transmitirles a los más jóvenes la dirección del grupo, tener un 1114 para viajar por todo el país, pintarlo con nuestros colores y segur propagando esta cultura”, aseguró Zalazar. Como el origen del grupo es lanusense, se los ha visto en escenario locales, en jornadas de concientización sobre la violencia contra las mujeres en el Complejo Cultural Leonardo Favio, también en la plaza Belgrano y en Avellaneda en eventos de hospitales.