En tanto, hizo una comparación entre el torneo criollo y el europeo, por lo que manifestó una cierta nostalgia por el handball que lo vio nacer: "En la Liga de Honor de Argentina yo jugué muy poco porque me fui con 19 años, aunque se extraña. La gran diferencia es que acá la disciplina es profesional y uno se puede dedicar al ciento por ciento, eso ayuda a crecer como jugador".
Un Gladiador
A su vez, Querín dejó un espacio para hablar de su labor en el combinado nacional, donde ganó medallas en los Juegos Panamericanos 2007 y 2011 y fue diploma Olímpico en Londres 2012.
"Llevo muchos años con la celeste y blanca, empece en cadetes en 1997 y no paré. Pasando por la Junior con la que jugué dos mundiales y dos panamericanos. Debuté en la selección mayor en 1999, con la que ya afronté seis torneos Panamericanos (cuatro oros), dos Juegos Panamericanos (un oro y una plata), seis mundiales y los Juegos Olímpicos en Inglaterra", describió el estandarte.
Según el experimentado jugador, el conjunto nacional es palabra mayor en su vida: "Sin dudas lo mejor que le puede pasar a un deportista es poder representar a su país, así que estoy muy contento y orgulloso de poder hacerlo", aclaró.
En ese sentido, señaló, con miras al futuro cercano, donde aparece en el horizonte la cita ecuménica en Qatar: "Espero recuperarme de mi lesión para poder estar en el Mundial en enero de 2015".
Por último, posó su mirada en un referente. Allí, el ex Alemana de Quilmes indicó que su referente es Eric Gull, su cuñado, pues es el esposo de su hermana. Con él compartió muchos años en la Selección argentina, disfrutando del crecimiento de un combinado que hoy cuenta con un semillero notable de nuevas estrellas. Ante ese panorama, sostuvo: "Ahora hay muchos buenos jugadores en mi posición y siempre hay que tratar de sacar algo de cada uno para que este deporte avance".