Los peores accesos son Juan B. Justo, 77, 78, 80 y Garibaldi, porque están en “pésimo estado” y resultan “intransitables”, de tal forma que “las ambulancias, remises y patrulleros no se atreven a circular”.
El pésimo estado de numerosas calles de la Ribera de Quilmes obliga a los vecinos a rellenar los pozos con escombros, ya que tienen severas dificultades para transitar por los accesos de tierra y los que fueron mejorados pero ya se encuentran destruidos.

En ese sentido, reclamaron al Municipio que realicen obras de pavimentación, ya que la creciente población en la zona requiere un plan de urbanización. Según los vecinos denunciantes, los accesos se encuentran "intransitables", de tal forma que "las ambulancias, remises y patrulleros no se atreven a circular".

Entres las arterias señaladas, las que peor se encuentran son Juan B. Justo, 80, 78, 77 y Garibaldi, entre otras. En diálogo con El Quilmeño, los vecinos manifestaron su pesar por estar "en pleno siglo XXI rodeados de calles de tierra o con mejorados rotos".

Al respecto, indicaron que viven una suerte de aislamiento, porque "no pasan los remises, los patrulleros sólo circulan por la Avenida Otamendi", mientras que "las ambulancias directamente no pasan".

En la misma línea, confesaron que decidieron rellenar las calles ellos mismos con cascotes, porque están "cansados de esperar las obras de pavimento de la Municipalidad".

"Lo que tenemos que hacer es colocar escombros para que los coches no se queden atascados en las depresiones que tienen las calles de tierra", explicaron.

No obstante, algunos habitantes deben transitar unas 10 cuadras para encontrar un camino pavimentado, que les permita salir del barrio.

Finalmente, los vecinos de la Ribera mostraron su preocupación con respecto a los adultos mayores y a las personas discapacitadas que viven en la zona, porque "ante cualquier urgencia no van a poder ser auxiliados como corresponde".