Su veneración a Roberto Mouras hizo que la Chevy dorada que hizo famosa el Toro de Carlos Casares fuera parte de su ilusión. "Siempre quise tener pintado el auto como el de Mouras", confiesa Juan Carlos Pergolezi. "Siempre esperé que me tocara el 7 en un auto, y no el 9, porque era el número que llevaba cuando se mató en Lobos", admite.

Así, su historia con el dorado y el 7 arrancó en 2009. "En el TC Regional me queda el 7. Mi Chevy la dejé guardada, ya que me ofrecieron un Chevrolet 400 de Alejandro Martín. Con ese auto, sin proponérmelo, entré 7 en el campeonato y así armé mi auto para el año siguiente. Es que le saqué el polvo a la Chevy. Ahí armé la Chevy con el 7 de Oro", dice.

Así, aquel 7 de Oro corrió todo ese año. "La gente se puso como loca, se armó un gran revuelo por mi fanatismo y esto llegó a oídos de la gente que maneja el Museo de Roberto Mouras, en Carlos Casares. De hecho pedí permiso para hacerla. Así, hasta tomé las medidas de las publicidades de aquel auto de Mouras y con ello armé una réplica hasta con publicidades mías".

Poco a poco fue dejando una marca en los zonales. A tal punto se supo que había nacido otro 7 de Oro que "cuando me fui del TC Regional al Turismo 4000 Argentino, la gente no quería que cambiara el auto", recuerda.

Pero, el boom más grande vino después. "Cuando fuimos con el 7 de Oro al Pro Car debutamos en una carrera doble, con pilotos invitados; había 45 autos en el circuito 12 del Gálvez. La 15 (la hinchada de Chevrolet) fue también y la gente le sacó fotos al auto todo el tiempo", relata el casanovense y agrega: "Era una clasifica sola, no pude clasificar por un tornillo que se zafó de la caja de velocidades. Por eso largué 44; en una carrera llegué 11 y en la otra 13. Pero lo increíble fue que al final me llevaron en andas. No lo podía creer".