l ¿Por qué habiendo hecho un cambio de vida tan grande decidiste volver a posar como conejita?
-Para mí es la segunda vez y vuelve a ser muy especial. La primera tapa fue muy importate a nivel laboral porque me abrió las puertas de muchas cosas: nunca había posado tan sexy. Antes de aceptarla incluso hice terapia y hacerla fue un demostrarme a mi misma que podía ser bien sexy. La revista se vendió un montón, tuvo mucha repercusión. Y este año, era para un número aniversario y me convocaron de nuevo. Cuando me plantearon volver a hacerlo para mi era como una despedida y quise reflejar este nuevo momento de mi vida. Playboy es como adictivo, me costó mucho hacerlo pero le tomé el gustito. Esta vez tenía ganas de hacerlo por la etapa tranquila en la que estoy. Me genera un morbo especial, ratones, siento que me libero un montón. Me sentí muy cuidada.
l Posaste como periodista sexy. Ahora que estás estudiando periodismo, ¿Así te ves?
-Siempre respeté a los periodistas pero estudiando y estando en la facultad valoro mucho más aún el laburo que hacen. Tal vez no me vean en una redacción nunca, porque tengo otros sueños y objetivos. Pero siento que lo que estoy aprendiendo es genial, que estoy sumando un arma que no me la va a quitar nadie. Todo lo que alimenta a la persona suma muchísimo, me sirve a nivel personal. El día a día de lo que aprendo lo aplico en mi vida, todo lo que aprendo en la facu lo uso. Eso está bueno y me gusta poder aplicarlo al toque. En su momento estudié cocina, pero ahora el periodismo me encanta. El TEA es muy práctico. He ido a las carpas de los villeros en el Obelisco (sic), le puse mucha garra, me gustó, no fue fácil este primer año. Este 2014 prioricé la facu. Incluso trabajaba en Chile para el Mundial y tuve que cambiar vuelos para no perder clases o exámenes.