En el torneo de 1937, el delantero Luis María Rongo fue protagonista de un curioso caso. Durante la primera rueda jugó en River, que se consagraría campeón ese año, y para la segunda rueda fue cedido a préstamo a Argentinos Juniors, equipo que descendió a Segunda junto a Quilmes. Cara y ceca en el mismo año para un goleador cuya característica saliente fue la potencia de su remate y que, al cabo de una carrera que se extendió entre 1935 y 1947, militó además en Fluminense de Brasil, Platense, Temperley, Excursionistas y San Telmo.