Hay quienes viven pendientes de las calorías que consumen (una costumbre bastante habitual en la actualidad), pero para no pasarse de las recomendadas por los nutricionistas. Y varios creen que basta con consumir las necesarias para vivir es suficiente.
El Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI, por sus siglas en inglés) acaba de publicar el Índice Global del Hambre de 2014 y allí reveló las alarmantes cifras: más de 800 millones de personas en el mundo sufren de subnutrición (no ingieren la cantidad necesaria de calorías) y otros 2 mil millones padecen hambre oculta.
La peligrosidad de esta afección es que puede tener consecuencias irreversibles para quienes la padecen. Y los niños ocupan un gran porcentaje de ese brutal número.
En los más pequeños, el hambre oculta puede acarrear retrasos en el crecimiento. Y, en la actualidad, muchas veces los niños comen fuera de casa, ya sea porque están en el club o en la escuela.
En diálogo con DiarioPopular.com.ar, el nutricionista Rodrigo Valenzuela Báez (Universidad de Chile), aconsejó "ofrecerles (a los niños) una amplia variedad de alimentos: cereales, frutas y verduras y carnes de distintos tipos desde vacuna o pollo hasta pescados grasos o de agua fría". De la misma manera, "es importante incorporar lácteos, huevos y frutos secos".
En segundo lugar, y aunque sea difícil incorporarlo en los más chicos, Valenzuela Báez aconseja consumir "sólo excepcionalmente" gaseosas, golosinas y alimentos fritos, ya que aportan azúcar y grasas en un nivel elevado.
"Para evitar cuadros donde falten micronutrientes, resulta vital incorporar distintos tipos de vitaminas", apunto el doctor en Nutrición, quien detalló que, por ejemplo, "la vitamina A contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunológico y de la visión y la podemos encontrar en verduras de color naranja o amarillo como la calabaza, la batata y la zanahoria".
Tampoco hay que dejar de lado a las vitaminas del Complejo B, que pueden ser ingeridas por medio del consumo de riñón, pollo, papa y avena (B1), de leche, espinaca, zanahoria y miel (B2); trigo, arroz, pescado e hígado (B3); yogures, queso, leche y vegetales verdes (B6); bacalao, frutas y verduras (B12), entre otros.
Además, el nutricionista insistió en el consumo de pescado de aguas frías ya que allí se concentran grandes cantidades de DHA, un nutriente sumamente importante. "Sabemos que muchas verduras o incluso el pescado generan cierta reticencia por parte de los chicos. Sin embargo, vale la pena insistir en su consumo ya que una dieta rica en DHA sienta las bases tanto para un correcto desarrollo neuronal como visual, lo que le permitirá a un niño tener un desarrollo cognitivo normal y un adecuado rendimiento escolar a lo largo de su vida", manifestó el especialista.
"Vale la pena el esfuerzo de indagar en nuevas recetas y nuevas formas de cocinar que, al mismo tiempo, les permita a los chicos descubrir nuevos sabores", concluyó Valenzuela Báez.
Fuente: IFPRI. Texto original (en inglés)