En los últimos años se ha registrado un considerable aumento de pacientes que padecen los denominados trastornos de ansiedad, enfermedad que hoy se conoce con nombre y apellido.
La inseguridad cotidiana, la presión en el ámbito laboral, la inestabilidad en el trabajo, las consecuencias del cambio climático, el cansancio, las guerras, las catástrofes naturales, los accidentes, son una constante en la vida de muchos argentinos. "Actualmente vivimos expuestos a una vorágine de estrés que nos agobia y aturde, por eso cada vez hay más pacientes con trastornos de ansiedad", explica desde su consultorio la licenciada Martínez Castro.
Lo que ocurre es que no es malo sentirse ansioso, ya que como aclara la terapeuta: "Todos tenemos ansiedad, porque es algo corriente y normal en los seres humanos". Sin embargo, esta ansiedad debe establecerse dentro de determinados parámetros para que sea considerada como benévola, "cuando supera límites normales, la ansiedad comienza a ser un problema. Cuando la ansiedad produce un deterioro en la calidad de vida de la persona, ahí estamos frente a un trastorno que no puede ser resuelto sin ayuda externa".
Sin embargo, la gente que los presenta suele no darse cuenta de tal situación. Como explica Gabriela Martínez Castro: "El psicólogo es el último profesional al que llega el paciente, ya que previamente hace el recorrido por todas las otras especialidades médicas. A pesar de este panorama desalentador de aumento de estos trastornos de ansiedad, los profesionales ofrecen una solución a este problema. La licenciada Martínez Castro propone terapias cognitivas conductuales que se caracterizan por su brevedad: de 6 meses a 1 año con una alta participación del paciente, con tareas para el hogar y acompañamiento del enfermo en la situación de dificultad.
(Para consultas o asesoramientos, consultar a www.quasarcomu nicacion.com.ar/ceeta).
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