Para nosotros, algunas personas son como imanes, mientras que otras nos producen indiferencia. La ciencia comienza a arrojar algo de luz sobre uno de los misterios más impenetrables de las relaciones amorosas: ¿qué nos atrae del otro? ¿Cómo elegimos a nuestras parejas?
Según una investigación de expertos de la Universidad Federal de Paraná (UFP) en Curitiba, Brasil, la gente tiende, de manera inconsciente, a elegir como compañero a una persona cuyas características genéticas son diferentes de las propias.

El trabajo brasileño encontró evidencias de que las parejas casadas tienen más posibilidades de tener diferencias genéticas en una región del ADN que controla el sistema inmunológico, es decir en las defensas orgánicas, en comparación con un grupo de personas unidas de forma aleatoria.

De acuerdo con la doctora María da Graña Bicalho, directora del estudio y del laboratorio de histocompatibilidad e inmunogenética de la UFP, es probable que este fenómeno obedezca a una estrategia evolutiva para garantizar una reproducción saludable, porque la variabilidad genética es una ventaja para la descendencia.

Los científicos aún no tienen claro cuáles son las señales del cuerpo de las personas genéticamente diferentes que más nos atraen, aunque creen que el olor corporal o la estructura del rostro podrían desempeñar un papel importante en las elecciones de pareja.

Otro estudio, publicado en la revista Psychological Science, de la Asociación para las Ciencias Psicológicas (APS) estadounidense, indica que las mujeres y los hombres son igual de selectivos para elegir pareja, poniendo en entredicho la creencia de que los varones son menos exigentes en ese aspecto.

“Esta investigación sugiere algo fascinante: que la diferencia en la selectividad amorosa podría deberse a los roles que hombres y mujeres desempeñan en los primeros segundos de un nuevo contacto romántico, es decir al acto físico de quién se acerca a quién”, explica el autor del estudio, el doctor Eli J. Finkel.

Según este psicólogo, el mero hecho de aproximarse físicamente a una pareja potencial para tomar contacto o entablar una conversación parece aumentar el deseo por la persona que se acerca y toma la iniciativa.

Y eso no es todo...
 Ahora se sabe. Los varones también sienten miedo a la hora de tener una relación sexual, siendo el temor a no cumplir con las expectativas femeninas uno de los más comunes.

Por esta causa se hace presente la ansiedad, limitando la capacidad de goce y disfrute masculino, cuya sexualidad aún está culturalmente marcada por mitos, como su supuesto actuar instintivo y la necesidad de controlar a la pareja.

Los 5 temores
  • La impotencia: se trata del miedo a no poder colocar el pene erecto, lo que se convierte en un círculo vicioso, ya que es ésta la primera causa de disfunción eréctil, término con el que los especialistas reemplazaron el de impotencia. Factores psicológicos como el cansancio y el estrés terminan siendo determinantes en este problema.

  • Eyaculación precoz: es un problema que afecta tanto a los jóvenes como a los adultos y consiste en eyacular en un corto lapso de tiempo, lo que origina frustración tanto en la pareja como en sí mismo. Puede presentarse de manera ocasional o regular y sus causas suelen ser psicológicas y vincularse con los trastornos de ansiedad.

  • Temor a no comportarse a la altura que la situación requiere: los varones tienen miedo a no serconsiderados como aceptables o expertos. Esta problemática puede denotar problemas de inseguridad, miedo al rechazo y al fracaso mismo.

  • Tamaño del pene: muchos creen aún que el tamaño se vincula con la mayor capacidad de facilitar placer a la pareja, lo que tiene que ver con cuestiones culturales, según los expertos, quienes señalan que lo importante no es esto sino los recursos eróticos y técnicos de los que se disponga.

  • La vejez: es cierto que, con los años, el interés sexual va decreciendo, lo que lleva a los hombres a temer ser descartados por su pareja y reemplazados por alguien más joven.

Tips:
Tratamientos conductuales: apuntan a educar sobre la respuesta sexual tanto de varones como de mujeres. En terapias específicas, se pueden trabajar consejos para mejorar la relación. Los mismos pueden incluir la necesidad de aumentar la frecuencia de la actividad sexual, prácticas con distintas posiciones y técnicas de penetración y relajación.

Todo se arregla
Medicamentos: cuando se trata de trastornos de ansiedad, suelen funcionar bien los ansiolíticos, que siempre deben ser prescriptos por el médico especialista. Según los expertos, en la  actualidad toda disfunción sexual tiene solución y existen diversos tipos de terapéuticas, como inyecciones intrapeneanas y el sildenafil.


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