"El TB es una patología de origen biológico y componente genético o hereditario, y sus síntomas básicos son las oscilaciones periódicas del ánimo hacia los dos polos opuestos: la euforia y la depresión, que generan un alto impacto social, laboral y funcional", explicó Vázquez con motivo del día mundial de la enfermedad, que se conmemora cada 30 de marzo.
El psiquiatra enfatizó que se debe estar atento a los síntomas anímicos persistentes en duración o severidad: "En la mayoría de los casos se trata de cuadros depresivos, que son predominantes tanto en el inicio como durante el curso de la enfermedad".
"El período de euforia, con energía y ánimo exaltados, irritabilidad, aumento de las actividades -algunas riesgosas-, disminución de las horas de sueño y falta de cansancio son también síntomas muy claros de la manía", advirtió.
Y prosiguió: "Se ha calculado que entre el 15 y el 20 por ciento de los pacientes con enfermedad bipolar comete suicidio, algunos incluso a pesar del tratamiento especializado".
Asimismo, apuntó que "la mayoría de los casos se produce durante las fases depresivas severas".Hasta hace algunos años se decía que el TB afectaba por igual a hombres y mujeres en una proporción de 1 a 1, mientras que, clásicamente, la depresión unipolar afecta más a las mujeres que a los hombres, en una relación de 2 a 1.
Sin embargo, "las últimas investigaciones indican que en TB también habría una relación de 2 a 1 a favor de las mujeres, además de tratarse de una enfermedad que afecta sobre todo a personas jóvenes, ya que en nuestro país la edad de inicio promedio es a los 25 años".
"La prevalencia del TB en la población general es del 1% al 1,5%, según los criterios más estrictos del DSM IV. Sin embargo, las investigaciones epidemiológicas más recientes están señalando que estas cifras pueden elevarse al 3,5%, y, en algunos casos, hasta al 6% de la población", precisó.
Además, Vázquez indicó que esta situación no sólo conlleva la alteración del ánimo, sino también "la de la salud física, de la funcionalidad, del rendimiento académico, laboral y social".
"Va mucho más allá de ser una enfermedad del estado del ánimo únicamente", remarcó el especialista.La psicóloga Ester Romero, por su parte, indicó que cada persona tiene un estilo diferente en cuanto a la expresión de la enfermedad, aunque la sintomatología que anuncia un nuevo episodio tiene una gama de variantes limitada.
"Los cambios en el humor pueden no ser notados por la familia o el ámbito laboral, pero un ligero aumento de la actividad laboral o deportiva, la falta de necesidad de descansar o de sueño, el olvido de alimentarse por seguir en actividad o el sentirse con más deseos de comprar pueden ser ejemplos de síntomas previos a una crisis maníaca", remarcó.
Romero agregó que en las crisis depresivas también los cambios pueden ser sutiles, "en el sentido de una ligera tristeza o baja en la actividad mental".
"Al contrario de lo que se pensaba antes, el TB trae consigo también problemas neurocognitivos que se vuelven permanentes. Cada crisis trae mayores problemas en ese sentido y los pacientes, a pesar de no encontrarse en medio de una, pueden quejarse de su memoria, de sus olvidos, de su atención y sus dificultades para organizar la vida cotidiana", alertó.
En tanto, Vázquez añadió que "como toda patología crónica suele ser controlable", pero que no se puede hablar de "cura" en el sentido estricto.
"Sin embargo, los pacientes suelen tener muy buenas respuestas al tratamiento médico y psicológico en la mayoría de los casos.
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