S an Lorenzo arrancará la pretemporada mañana con la ilusión de renovar los objetivos y revertir la imagen dejada, especialmente, en el segundo semestre de 2018. Para eso, primero, el equipo azulgrana -se está reforzando a pedido de su director técnico- deberá plasmar la idea de juego de Jorge Almirón. Y de ahí en más mejorar su posición en la Superliga, tratar de ser finalista de la Copa de la Superliga y superar la fase de grupos de la Copa Libertadores, la que se interrumpirá en la antesala de los octavos de final a causa de la disputa de la Copa América.
El año pasado, con el Pampa Biaggio como DT, la campaña de San Lorenzo estuvo bien delimitada. En el primer semestre, clasificó tercero en el campeonato, sacó pasaje directo a la próxima Copa Libertadores y eliminó de la Sudamericana al difícil Atlético Mineiro. Pero en la segunda mitad, fue todo negativo. Llegó al receso de la actual Superliga en la vigesimotercera posición, con cambio de entrenador incluido, y quedó eliminado antes de lo previsto de la Copa Argentina (por Temperley) y de la Sudamericana (por Nacional de Uruguay).
Durante la pretemporada, con el fin de llegar a punto al clásico del próximo domingo 20 ante Huracán, el Negro Almirón tendrá por delante la difícil misión de reconstruir el equipo santo de acuerdo a su estilo. Para eso, mientras la dirigencia continúa negociando por el peruano Miguel Trauco y Federico Mancuello, ya arregló las incorporaciones de Fernando Monetti y de los colombianos Gustavo Torres y Raúl Loaiza. La esperanza cuerva ya está en marcha.