Un médico fue condenado a siete años de prisión por haber violado a dos jóvenes, a los que engañó con supuestas entrevistas laborales, en las que terminó desnudando a sus víctimas, con la excusa de examinarlas y allí concretos los abusos sexuales, en uno de los casos con acceso carnal.
El fallo del Tribunal Oral Criminal Nº 8 de la ciudad de Buenos Aires recayó sobre Alberto Almozny y coincidió con la pena solicitada en su alegato por el fiscal Horacio Azzolín, en relación a los hechos ocurridos durante 2014, aunque el imputado seguirá en libertad, en una polémica medida adoptada en el veredicto.
Tras el debate, el reconocido facultativo fue hallado culpable de los delitos de “abuso sexual simple y abuso sexual agravado por haber sido cometido con acceso carnal” y luego de las denuncias de las damnificadas, recibieron asistencia del personal de la Dirección de Orientación, Acompañamiento y Protección a Víctimas (DOVIC) del Ministerio Público Fiscal.
El primero de los episodios se registró cuando, con la excusa de una entrevista para un trabajo de modelo, el imputado citó a la chica. En esas circunstancias, con el pretexto de efectuarle una revisación médica, le pidió que se desnudase y le tocó los senos. Para luego, exigirle que se sacara la ropa interior y que se acostara en la cama, tras lo cual el agresor abusó sexualmente de ella.
Y en el segundo hecho, tuvo lugar en el propio domicilio de la víctima, al que accedió con la misma promesa y también la manoseó, con el agravante de tratarse de una adolescente, menor de edad.
Tras analizar las pruebas producidas y considerar probado los hechos denunciados, el fiscal Azzolín sostuvo que Almozny “se valió de los nexos que tenía con distintas personas del círculo íntimo y social de las víctimas para ganarse su confianza”. En consecuencia, al formular su alegato sostuvo que hechos constituían un abuso sexual porque las chicas no pudieron brindar un consentimiento libre por el contexto en el que sucedieron (una entrevista laboral, donde en un caso buscaban paliar su situación económica y cumplir su sueño de ser modelo y ayudar a parte de su familia en el otro-).
Además, expresó que si bien “las víctimas no se negaron expresamente, el imputado no pudo haber presumido ese consentimiento justamente porque el contexto de una entrevista de trabajo no es el adecuado y porque, además, una de las víctimas lloró en silencio y corría su cara cuando quería besarla en la boca. Toleraron, no consintieron, lo sucedido”.
De acuerdo a lo consignado por el sitio Fiscales.gob.ar, el imputado recibió la condena de 7 años de prisión, como autor penalmente responsable de los delitos de abuso sexual agravado por haber sido cometido con acceso carnal y abuso sexual simple, ambos en concurso real entre sí, aunque el Tribunal dispuso mantener la libertad provisoria del imputado, pese a que le impuso severas reglas de conducta para asegurar su sujeción al proceso, tales como fijar domicilio, comparecer mensualmente, abstenerse de mantener cualquier tipo de contacto con las víctimas y la prohibición de salir del país.