La imaginación de Rubén Cisneros hace el primer movimiento. Arma la escena y luego empieza a armar el rompecabezas con trazos finos, suaves, delicados, precisos y certeros. Así asomaron a la realidad retratos teñidos de amarillo y negro. Es que Almirante Brown es su otra gran pasión. Por ello, forman parte de sus obras Blas Giunta, Iván Centurión, Daniel Olmedo y Federico León, pero todo arranca de un punto: "Cuando encuentro fortaleza y sensibilidad me inspiro para retratar", confiesa.

"A Daniel Olmedo porque llegó del interior con una enorme capacidad de sacrificio; a Iván Centurión, porque es un soldado de toda la cancha; a Federico León, porque iba con el cuchillo entre los dientes y porque lo vi trabar con la cabeza como alguna vez lo hizo Enrique Hrabina cuando jugaba en Boca".

La elección de cada uno de sus personajes tiene su porqué. "Siempre busco gente que lucha, que siente amor, pasión, desesperación, locura, dolor, muerte y resurrección. Por caso a Giunta lo retraté, por alguna de esas causas, pero no podría hacerlo a Macri. Giunta inspira combatividad, mirada recia, un camboyano", explica. Piensa en retratar a Muhamad Alí "por su dignidad de haber defendido a la raza negra, a la que siempre la marcaban como inferior", afirma como una declaración de principios. Y sigue: "A Carlos Monzón porque el hecho de que logró un título significa la reivindicación de los pobres, de los desposeídos".

Estilo

"Se trabaja con una foto y la misión es que la obra tenga más vida y más luz que la propia fotografía", cuenta. Se afirma en esto de explicar, le fascina revelar todo aquello que lo emociona. "Se hace con una foto porque es un trabajo que lleva su tiempo. Por ello, en hiperrealismo, es muy difícil representar un crepúsculo o un amanecer en vivo y directo, ya que el artista debería terminar en un segmento corto de tiempo. Y en el hiperrealismo se necesita tiempo para darle forma a la obra".i