La Albiceleste cayó 3-0, pero el foco estuvo en los incidentes del final: empujones, insultos y denuncias que ahora analiza la Conmebol. Cuál fue el origen de la pelea y la denuncia de los brasileños contra el plantel argentino.
El clásico entre la Selección Argentina y Brasil por el Sudamericano Sub 17 terminó envuelto en un fuerte escándalo, que opacó por completo el desarrollo del partido y puso el foco en los incidentes tras el pitazo final.
La derrota por 3-0 de la Albiceleste frente al combinado dirigido por Rafael Paiva pasó rápidamente a un segundo plano cuando, tras el cierre del encuentro en el estadio Ameliano de Villeta, de Paraguay, se desató una pelea generalizada entre futbolistas de ambos equipos. Todo comenzó con los festejos del conjunto brasileño, que fueron interpretados como provocadores por los jugadores argentinos y derivaron en empujones, insultos y corridas dentro del campo de juego.
La situación escaló en cuestión de segundos y obligó a la intervención de integrantes de los cuerpos técnicos, que ingresaron al terreno para separar a los juveniles y evitar que el conflicto pasara a mayores. Las imágenes mostraron discusiones subidas de tono y momentos de alta tensión que se extendieron durante varios minutos antes de que los protagonistas lograran retirarse hacia los vestuarios.
El árbitro paraguayo David Rojas dejó constancia de lo sucedido en su informe, por lo que ahora se espera la evaluación de la Conmebol, que podría aplicar sanciones disciplinarias tanto a jugadores como a miembros de los cuerpos técnicos involucrados.
Durante el encuentro se sumó otro elemento que agrava el panorama: futbolistas brasileños denunciaron gestos racistas por parte de integrantes del plantel argentino, una acusación que también quedó bajo análisis y que podría tener consecuencias severas en caso de confirmarse.
En lo estrictamente deportivo, Brasil se impuso con claridad gracias al doblete de Riquelme Henrique y al tanto de Eduardo Conceição, asegurando su clasificación a la siguiente fase y al Mundial Sub 17. Argentina, en tanto, quedó segunda en el Grupo B con seis puntos y deberá jugarse la clasificación en la última fecha.
El equipo de Diego Placente enfrentará a Bolivia en un duelo decisivo, aunque llegará con una baja sensible: Tobías Goytia fue expulsado justamente por su participación en los incidentes del final, por lo que no podrá estar presente en el próximo compromiso. Mientras tanto, la posibilidad de un nuevo cruce entre ambos seleccionados en instancias definitorias mantiene en alerta a la organización, que ahora deberá resolver las consecuencias de un cierre que dejó más polémicas que fútbol.