Uno de los temas que más ha cautivado a los lectores de esta página, o al menos a muchos de ellos, es el de los duendes y sus misteriosas, por no decir curiosas, actitudes.
Al parecer más de uno dice que tiene o ha tenido problemas o encuentros con ellos y eso genera muchas dudas, al momento de dar una explicación o comunicar los motivos de estas historias.
Y esto sirve, precisamente para anotar las diferencias entre los gnomos, esos que nos protegen y sólo hacen el bien y algunos duendes a los que se los considera "traviesos".
La pregunta que desconcierta es ¿por qué hay seres etéreos que nos causan problemas? La explicación a estos fenómenos es muy sencilla, la palabra "duende" significa "duen de casa", es decir, "dueño de la casa". Sí, como lee bien, a veces la respuesta de las cosas se encuentran más cerca de lo que uno supone o cree.
Al contrario a lo que pensamos, no son ellos quienes invaden nuestro territorio, sino que nosotros, sin saberlo, ingresamos al suyo.
Este es el principal problema con el que nos topamos cuando tratamos que algún "travieso" se retire y al mismo tiempo, la explicación por la que no los encontramos en cualquier sitio, sino en determinados lugares de algún hogar o lugar de trabajo.
Entonces viene la pregunta: ¿Cómo evitar que hagan travesuras?Si quien lo intenta no conoce los secretos, es algo muy difícil de conseguir pues, como los humanos, cada uno de ellos tiene su propio carácter.
En principio, lo mejor es no desesperar y para enfrentarlos, lo importante es jamás ofenderlos, esto es, por ejemplo, nunca hablar mal de ellos pues donde se sientan heridos, sus travesuras serán mucho más agresivas que las simples que puedan llegar a realizar.
También podemos convivir con ellos, restándole importancia a su presencia si sabemos que los tenemos en casa. Aceptar que están entre nosotros, no necesariamente significa que debamos atemorizarnos o sugestionarnos más de la cuenta.
¿Cómo invocarlos?Poner una galleta debajo de la cama no servirá de nada, no son animales. Deshumanizarlos o tratarlos con desprecio no hace más que echar nafta al fuego, comparación obvia, pero que describe la magnitud de su energía, en relación a nuestra mala vibra.
¿Pero cómo tenemos que hacer si queremos que se marchen?Y aquí una mala noticia: no se irán si ése es su territorio, pero se puede lograr que no molesten, colocando, por ejemplo, una imagen de San Patricio a quien no toleran, o con los típicos tréboles de cuatro hojas, de cultivo sencillo que pueden encontrarse en cualquier vivero vecino.
Esto claro, es según cuentan las tradiciones centenarias, respetables todas pero también consideradas, tanto para nosotros como para los muchachos traviesos.
Los estudiosos de estos fenómenos coincidimos en recomendar que quien los tenga cerca, los ignore, para así poder vivir en armonía con toda la familia.
Ellos en su mundo, y nosotros en éste. Ofenderlos, provocarlos, intentar descubrirlos sólo harán que las cosas empeoren. Esto también significa estar atento a algunas señales que pueden manifestarse con el transcurso del tiempo.
De hecho, cuando ellos deseen ser vistos, sin dudas lo harán, no tengan dudas, pero provocar que eso se dé, puede empeorar las cosas porque los duendes traviesos tienen muy mal carácter. Con todos estos datos, ya podemos estar preparados, para los duendes traviesos y por supuesto, para los buenos. i