Si bien la caída golpeó en el Sur, el elenco del Viaducto ya se prepara para su debut en el Final, que será el viernes en La Plata, y el choque del martes ante Santos Laguna por la Copa Libertadores. “El fútbol da revancha”, señaló Alfaro.
Sin tiempo para lamentos, Arsenal retomó ayer por la mañana los entrenamientos en Sarandí, luego de caer por la Supercopa Argentina por 1 a 0 el viernes en San Luis. Es que al conjunto del Viaducto se le vienen dos compromisos muy importantes ya que el viernes, a las 17, debutará en el Torneo Final ante Estudiantes en La Plata mientras que el sábado a la mañana, el plantel partirá hacia México, donde el martes 11 iniciará su paso por el Grupo 8 de la Copa Libertadores ante el Santos Laguna.
De cara a este exigente seguidilla, el único futbolista del plantel con problemas físicos es Nicolás Aguirre, quien ayer hizo trabajo regenerativos y está descartado para visitar al Pincha. De todas maneras, hoy se sabrá si su problema físicos es una fuerte contractura o un desgarro.
Como contrapartida a esta mala noticia para los hinchas de Arsenal, en las próximas horas podría darse el arribo de Federico Freire, que se inició en Vélez y llega con el pase en su poder desde el Catania de Italia. El mediocampista viene de un semestre duro en Europa ya que en los últimos meses no fue tenido en cuenta por su anterior entrenador.
Derrota digerida
Tras la caída frente a Vélez por la Supercopa Argentina, la primera del entrenador con este club en una final, Gustavo Alfaro hizo un análisis del encuentro: "Fue parejo y se abrió luego del gol de Vélez. Nosotros tuvimos varias oportunidades para convertir y los palos nos dijeron que no", indicó.
De todas maneras, el técnico sabe que a la vuelta de la esquina hay dos encuentros muy importantes, uno por el Torneo Final y otro por la Copa Libertadores, y se enfocó en ellos: "Más allá del dolor que significa haber perdido tengo la satisfacción de haber jugado esa final. El fútbol siempre te da revancha en cada partido y en éste semestre tenemos muchos".
Por su parte, uno de los que más sufrió perder en San Luis ante el Fortín fue Cristian Campestrini, quien manifestó que "quería llevarle otra copa a la familia". "Nos habíamos acostumbrado a ganar cosas, entonces duele. No somos un equipo grande pero ganamos varias finales", aseguró el arquero, quien también piensa en lo que viene: "Ahora hay que seguir luchando, tenemos una semana corta, dos partidos por delante y un viaje".i