El plantel oriundo de Sarandí emprende su parte más exigente de la pretemporada y ya se aboca a pensar en los duelos amistosos antes de que empiece la competencia oficial.
Ya con Gustavo Alfaro al frente del cuerpo técnico de Arsenal y con una jugosa anécdota de su visita al Papa Francisco para entregarle una camiseta Roja y Celeste, el plantel del Viaducto entrenó ayer en doble turno, hoy lo hará por la mañana y este miércoles, tras la práctica y almuerzo, partirá hacia Tandil para completar la pretemporada.
El sábado 18 de enero tendrá su primer amistoso ante Unión de Mar del Plata (Argentino A); el martes 21 con Santamarina (Argentino A, por la Copa Centenario) y el viernes 24, antes del regreso, con Ferrocarril Sud (Liga Tandilense). Todos los partidos se disputarán en el estadio comunal de Tandil.
Para esa segunda etapa de entrenamientos, es segura la participación del volante Franco Zuculini, de lo cual se desprende que sería inminente su acuerdo para incorporarse a la plantilla. El jugador tiene la ropa provista y su deseo es quedarse en Sarandí de cara al próximo campeonato.
Quien está en duda para el viaje -la lista se conocerá hoy por la tarde- es el volante colombiano José Ramírez Agudelo, al que le falta una semana de recuperación de su rodilla izquierda y no ha hecho fútbol desde su lesión.
En torno al mercado de pases, por el momento no hay bajas ni altas, y habrá que esperar unos días para saber quiénes serán tenidos en cuenta para la etapa final de la pretemporada.
Momento sublime
En cuanto a la visita al Vaticano de Alfaro con su familia, donde le entregó una casaca de Arsenal al Papa Francisco, una de las anécdotas fue que el Pontífice le aclaró al técnico "cómo, no habíamos empatado el partido final por al Copa Argentina" -sanlorencista total Jorge Bergoglio-, pero la cabeza del grupo del conjunto de la región le recordó: "Miré, le ganamos 3 a 0". Fue una parte del momento "sublime" de Alfaro y su familia en Italia.
El entrenador, aseguró al respecto:"Fue un momento único, era una audiencia que pedimos hace tres meses, estar con un hombre tan importante, tan grande, humilde y que se preocupa por la gente, fue maravilloso y lo hice junto a mi familia. Ver cómo estaba esa plaza y poder compartir esos minutos con el Papa fue algo que diría es lo más fuerte que me pasó en la vida".
Ahora, ya con su bendición, será hora poner manos a la obra.