Era cuestión para el elenco que conduce Gustavo Alfaro de hacer historia en base a cábalas: el saco gris de Gustavo Alfaro y la virgencita de San Nicolás que protege el arco de Cristian Campestrini; o como cuando se jugó la final de la Supercopa contra Boca y el Arse se la llevó por penales. Ese conjunto, el joven surgido en la región, el que hace su historia en base a esfuerzos, resultados y un esquema de club y equipo que no se aparta del libreto y parece dar buenos resultados a la larga. Un equipo que nació bajo las sombras de los colosos de Avellaneda, de Racing e Independiente. Pero que ahora la realidad muestra otra cara. Hoy es otro el presente, el que representa al municipio es Arsenal de Sarandí.
Todo el color
Y en ese barrio de la pizzerías de la avenida Mitre, con su arroyo -en parte descubierto todavía-, su propio parque comercial, el legendario Viaducto ferroviario, la Costa con estirpe de vino de uva chinche, por suerte ya reconocido, y una laguna, se siguen juntando llaves viejas, manijas de puertas y cualquier articulo de bronce para hacerle una estatua al propio Alfaro, aunque el entrenador no quiere saber nada de eso, al menos, por ahora...
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