San Telmo marcha 13ero. en las posiciones, con 36 unidades, no muy lejos del último que va clasificando al reducido (lo separan cinco puntos de la UAI-Urquiza), pero los cuatro partidos sin ganar generan cierta decepción. No obstante, al margen de la bronca del técnico Jorge Franzoni por los encuentros que se le han escapado, el plantel está confiado en poder sumar en el tramo final del campeonato de la B Metropolitana y cumplir con el doble objetivo, tanto de engrosar el promedio, como de poder clasificar a la liguilla por el segundo ascenso.
El empate en el estadio Osvaldo Baletto ante Comunicaciones, con el 2 a 2 sufrido a cinco minutos del final, profundizaron la herida del triunfo que se le escurrió de las manos en el adicional con Atlanta en Villa Crespo. Antes, perdió como local frente a Estudiantes, también por desatenciones en la marca. En una hipotética cuenta, el Candombero podria tener cinco puntos más en su haber y metido en zona de reducido.
El duelo con Acassuso del próximo domingo, a las 15.30 y con el arbitraje de Julio Barraza, en la cancha del Deportivo Armenio, podría ser una bisagra para lo que vendrá. Hay que quebrar la mala racha, que ya se extiende a cuatro sin ganar y a siete sin hacerlo de visitante (con dos empate y cinco derrotas), para además calmar un cierto mal clima interno y también el externo, donde reaparecieron algunos cuestionamientos al entrenador, quien mostró su fastidio y no se descarta que pudiera dar el paso al costado si la situación coyuntural no mejora.
Para este encuentro se aguarda por la evolución de las lesiones que afecta al mediocampista Héctor Buzzi, al volante Ignacio Ruano (casi recuperado, hizo fútbol en Reserva, donde cayó 3 a 0 ante Atlanta) y al delantero Héctor Avecedo. También por algunos cambios en la formación, que representen un cimbronazo para intentar un rápido cambio de rumbo.
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