Una menor de 15 años tuvo una complicación severa a las 36 semanas de gestación, sobrevino una insuficiencia cardíaca en la ambulancia, pero llegó al hospital y el accionar médico permitió que su beba naciera.
El compromiso médico y de todo el personal de la Unidad de Pronta Atención de Lanús Oeste y del hospital Evita, logró salvarle la vida a una joven madre y su beba ante un parto prematuro, con el agravante que en la ambulancia la chica tuvo un incidente cardíaco.
La pericia, rapidez y el trabajo conjunto lo hizo posible, en medio de un tiempo donde la cobertura de salud muchas veces es cuestionada y no siempre tiene todos los elementos indispensables que necesitan quienes dedican sus vidas, justamente, a salvar vidas.
La historia, esta vez, tiene que ver con una menor con 36 semanas de embarazo que fue atendida de urgencia en la UPA-24 de Lanús por sufrir "síndrome de HELLP", una complicación obstétrica severa que pone en riesgo la vida de la mujer.
Tamara, con 15 años, llegó a la Unidad de Villa Jardín con convulsiones y presión muy alta. Estabilizada y medicada, se coordinó el traslado al hospital de referencia para efectuarle una cesárea debido a que frente a esos cuadros es necesario interrumpir el embarazo.
En la ambulancia, la joven sufrió un paro cardíaco y fue reanimada por los profesionales que la acompañaban. Mientras tanto, en el hospital Evita ya estaba el quirófano preparado con el obstetra dispuesto para efectuar la operación de urgencia que, gracias a la labor coordinada de todo el equipo, salió bien.
La bebé pesó 1,980 kilogramos y quedó internada en observación en el área de Neonatología, algo esperable por el cuadro sufrido por su mamá. La recién nacida, llamada Evelyn, tuvo buena evolución -según fuentes del Evita- aunque se encuentra en etapa de recuperación nutricional hasta obtener el peso de 2,100 kilogramos estipulados, como mínimo, para el alta.
Suma urgencia
"Estamos muy satisfechos por la labor realizada frente a un caso de tanta urgencia como ese, ya que el síndrome de HELLP es una enfermedad propia del embarazo que tiene una mortalidad por arriba de alrededor del 80 por ciento, y la coordinación a tiempo con el hospital de base fue fundamental para salvar la vida de la paciente", explicó el doctor Renato Garnier, el director de la UPA de Lanús, que tuvo otra experiencia en febrero, pero no tan traumática, cuando se adelantó un bebé en medio de una gran tormenta. El facultativo, destacó "el compromiso de médicos y todo el personal de ambos establecimientos".