En cuanto al Evita -visitado hace poco por la propia gobernador María Eugenia Vidal en una recorrida compartida con la directora del nosocomio, doctora Cristina Godoy y sus colaboradores- hubo pacientes y familiares que insistieron sobre la problemática de ingreso a la guardia, más allá de la gente que suele quedarse por las noches.
En ese sentido, Beatriz Bese señaló "no sólo es la falta de higiene, además de que están inundados los baños, se nota el fastidio del personal y así la lucha por ser atendido es todos los días".
Como si fuera poco, la imagen que aportó la vecina trata de "dos descartadores de agujas usadas abiertos y una bolsa de residuos roja en un costado del ingreso a la guardia, que nadie supo explicar qué hacían y significaba un peligro para la sanidad".
De acuerdo con un relevamiento del gremio de los profesionales de la salud, la historia de gente durmiendo ceca de los acceso a guardias se repite en el hospital Meléndez de Adrogué; en el Pedro Fiorito de Avellaneda y en el Luisa C. de Gandulfo, donde parece que tiene un poco más de tolerancia y les permiten asearse completamente a media docena de personas sin techo.
Los cambios que vienen
Las autoridades del nosocomio, durante estos días se manejaron más con el tema de las obras en la guardia, que con la situación de quienes se quedan a dormir por las noches aprovechando bancos, y hasta salas cercanas a la actual emergencia.
Para fines de este mes estará concluida una primera etapa de la guardia, que abarca el sector de adultos y trauma y, de manera inmediata, se dará inició a la segunda parte de los trabajos, que incluye el sector de pediatría.
Se estima que los trabajos finalizarán por completo hacia fin de año. La remodelación del sector es total, y consiste en la ampliación del salón exposición y el incremento de boxes para la atención de los pacientes de urgencia.
El espacio anteriormente destinado a la guardia de adultos y pediátrica, será utilizado para la atención de emergencias de niños y sus especialidades.
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