Cuando se trata de adquirir una cámara digital, el consumidor debe fijarse en dos aspectos fundamentales: los megapixeles, que son los millones de pixeles, o puntos de imagen de resolución que ofrezca, y la óptica. Los megapixeles son importantes porque mientras en las cámaras tradicionales la luz impresiona un negativo que se queda con la imagen, en las digitales, un sensor (CCD) capta la imagen, que será de mayor calidad cuantos más megapixeles de resolución tenga el sensor. Ese dato indicará el tamaño al que se puede imprimir la fotografía sin mermar la calidad. Además, el color resultante tendrá más matices, el tamaño de la foto impresa podrá ser mayor y las posibilidades de ampliar detalles aumentan. A partir de 2 megapixeles se pueden conseguir copias impresas en un tamaño de 10x15 centímetros con una calidad aceptable, siempre que se realicen utilizando todas las prestaciones de la cámara. Este último aspecto es una de las prácticas que se deben tener en cuenta. Uno de los errores que comete la gente, obsesionada con los megapixeles, es no aprovechar toda la capacidad que le ofrecen, porque no tiene tarjetas de memoria con la suficiente capacidad. Entonces se opta por comprimir la foto, es decir trabajar con menos megapixeles, para que entren más fotos en la tarjeta, y esto provoca que cuando se pretende trasladarlas a papel, no tengan la calidad suficiente.
Los fotógrafos expertos sugieren un mínimo de 3 megapixeles para la impresión en un tamaño de 10x15 centímetros para que se consiga una buena calidad. Para encontrar la resolución adecuada e imprimir con resultados similares a la fotografía analógica en los diferentes formatos de papel que existen, la resolución de la foto debe ser como mínimo de 240 pixeles por pulgada, dato que no se debe confundir con la resolución de salida de la impresora.
Sin embargo, conviene estar atento porque se lanzan ofertas con muchos megapixeles a precios más bajos que los habituales. Pero hay que saber que mencionan los megapixeles interpolados, no los efectivos. Es decir, anuncian 3 megapixeles, pero en las especificaciones técnicas aparece que sólo tienen 2 megapixeles efectivos. Existen diferentes tipos de megapixeles, pero en los que hay que fijarse es en los efectivos.
También están los megapixeles interpolados que se calculan mediante un programa informático, pero esto no aporta ninguna calidad al resultado final de la imagen, y no conviene prestar atención a esa característica de la cámara. La interpolación es una forma de aumentar el tamaño de la imagen, duplicando los pixeles, por lo que 3 megapixeles interpolados no son 3 megapixeles reales, sino que parte de esos puntos de imagen han sido copiados de otros que sí son reales. Es decir que se agrandan los puntos capturados y, a través de un cálculo matemático, se saca un promedio de color entre un punto y otro, o entre un grupo de puntos adyacentes. Esta es una característica que se puede encontrar en cualquier programa de PC de retoque fotográfico.