La sospecha vuelve a merodear al tenis. La primera ronda de Wimbledon comenzó con ocho tenistas que decidieron retirarse por impedimentos físicos. Un número récord desde que el torneo se disputa en la Era Abierta. Crece la polémica sobre el césped de la Catedral.
En la edición 2008, cinco profesionales que pisaron el césped dijeron basta y se retiraron por diversos problemas corporales. Una cantidad inusual hasta 2017, que en los primeros días casi se duplicó.
"Sabía que no tenía la cadera del todo recuperada porque no había pasado el tiempo suficiente, pero quería intentarlo", afirmó en rueda de prensa el australiano Nick Kyrgios. El joven (polémico de por sí) le hizo el gesto al umpire de que no podía continuar cuando perdía contra el francés Pierre-Hughes Herbert, 70 del mundo.
A pesar de haber terminado su participación de forma prematura, el 20 del mundo se llevó 35.000 dólares. El reglamento de la ATP establece que un tenista podrá disponer de ese dinero con tan sólo jugar un punto.
Kyrgios se sumó a un listado que incluye a Alexander Dolgopolov (Ucrania,84), Martin Klizan (Eslovaquia ,47), Viktor Troicki (Serbia 60), Janko Tipsarevic (Serbia, 63), Feliciano López (España, 25), Denis Istomin (Uzbekistán, 72) y Anastasia Potapova (Rusia, 300°), la única en el cuadro de mujeres.
La nómina despertó la duda sobre si los jugadores salieron a la cancha a disputar para avanzar o solamente con el deseo de llevarse la suculenta cifra de dinero.
"No hubiera sido ético si el médico me dice que tengo un desgarro y salto a pista solo para ganar el dinero”, comentó Tipsarevic en Sports360 al hacerse eco de las críticas. Luego, agregó: “En mi caso he podido ganar dinero a lo largo de mi carrera, pero comprendo que si un chico ha jugado muchos torneos Challenger y tiene la oportunidad de ganar 35.000 dólares por perder un partido lo haga y no creo que se le pueda juzgar".
El encuentro entre Dolgopolov y Roger Federer (5) duró menos de cincuenta minutos. “Lo siento por el público que pagó una entrada”, se lamentó el suizo, que de inmediato opinó: "Un jugador no debería saltar a pista si sabe que está lesionado y que no podría acabar".
"La pregunta es, ¿sabían realmente si podían acabar? Si la respuesta es sí, está bien que salten a cancha; si no, deberían haber dejado su puesto a otro", sentenció.
Las mismas dudas tuvo Novak Djokovic(4), cuyo encuentro frente a Klizan fue de cuarenta minutos: "Si tú como jugador saltas a pista, tienes una responsabilidad. Estoy seguro de que ellos han intentado dar lo mejor de sí mismos, pero es como es".
A pesar de la polémica que se elevó, el Grand Slam londinense sigue su curso. Pagar una entrada no asegura un buen espectáculo.