Hay varios trucos para evitar que la base de
una tarta se humedezca con el relleno. Se puede precocinar la masa (el nombre
técnico sería “cocinarla a blanco”) y luego agregarle el relleno. Esto funciona
solamente para aquellas tartas que no llevan masa por arriba, generalmente
llamadas “quiche”.
Para las tartas cerradas, como la clásica
pascualina, la opción para evitar que se humedezca la masa de abajo es pintarla
con clara de huevo. Otra alternativa es espolvorearla con pan rallado o avena
extra fina (también puede ser avena común procesada). Esto forma una base
impermeable que absorbe los jugos.
Las masas caseras que se suelen utilizar en la
elaboración de tartas se denominan “masas quebradas”. ¿Cuáles son sus
características? Que llevan mucha manteca, casi la mitad de la cantidad de
harina. Esto las hace, no sólo más sabrosas, sino que las vuelve crujientes pero
suaves. Una delicia.
1 buen almuerzo o cena de verano, fresco y
nutritivo, puede ser una porción de tarta con una ensalada de vegetales crudos.
La tarta, al llevar huevo, queso y verduras, tiene proteínas y vitaminas. Y la
ensalada cruda incorpora aún más nutrientes a la dieta, no engorda y es un
excelente acompañamiento.
¿Cómo se unen?
Para unir los ingredientes de cualquier
tarta salada se utiliza una mezcla clásica denominada “aparato para quiche”, que
consiste en un batido de huevos, leche y crema. Para una opción más light, se
puede reemplazar la crema por queso crema descremado y los huevos por
claras.
Evitar lo peor
Una de las peores cosas que nos pueden
ocurrir cuando cocinamos una tarta es que la masa se nos queme, porque se suele
usar el horno muy caliente. Para evitarlo, lo ideal es mantener el horno a una
temperatura media (180º aprox.) durante unos 20 o 25 minutos o hasta que la
superficie esté levemente dorada.