Elpidio González debió rematar su casa tras el cumplimiento de sus funciones y se dedicó a la venta callejera para poder subsistir. Murió casi en la pobreza en 1951, tras rechazar una jubilación vitalicia.

Elpidio González el vicepresidente de Marcelo T. de Alvear entre 1922 y 1928, debió ganarse la vida vendiendo ballenitas y anilinas colibrí en la Plaza de Mayo, tras pasar por la función pública como Ministro de Guerra (1916-1918), Jefe de la Policía de Capital Federal (1918-1921) y Ministro del Interior (1928) de Hipólito Yrigoyen.

Cuando llegó al poder, el patrimonio de González ascendía 350.000 pesos fuertes pero en 1930, tras la revolución de Uriburu, tenía deudas por 65.000 pesos, motivo por el cual le remataron su casa de la calle Gorostiaga.

Años después, el Secretario de la Presidencia de Agustín P. Justo lo vio vendiendo anilinas en Plaza de Mayo y se lo comunicó al líder del poder ejecutivo, quien le entregó un sobre con dinero para que se lo entregue. Sin embargo, González rechazó el gesto y respondió: "No voy a permitir que me ofenda el Presidente ni nadie, por más buena voluntad que haya en el medio".

Debido a esta circunstancia, el Diputado conservador Adrián Escobar presentó un proyecto de ley que establece la pensión vitalicia para los ex presidentes y vicepresidentes; y en el debate parlamentario se hizo alusión al caso de González.

Sin embargo, cuando un amigo le comentó a González que pasaría a cobrar una jugosa jubilación por sus servicios prestados, la respuesta fue tajante: "No, yo no puedo aceptar eso. Hay que servir a la Nación con desinterés personal, y después de disfrutar del honor de haber sido presidente o vice, no se le puede exigir al Estado que nos mantenga con altos sueldos vitalicios".

Y como para no dejar dudas de su decisión, con la ley ya sancionada y promulgada, envíó una carta al Presidente de la República que decía: "...cúmpleme dejar constancia ante el señor Presidente, mi decisión irrevocable de no acogerme a los beneficios de dicha ley. Al adoptar esta actitud cumplo con íntimas convicciones de espíritu. Jamás me puse a meditar acera de las contingencias adversas que los acontecimientos me pudieran deparar. Confió en poder sobrellevar la vida con mi trabajo, sin acogerme a la ayuda de la República, por cuya grandeza he luchado, y si alguna vez he recogido amarguras y sinsabores me siento reconfortado con creces por la fortuna de haberlo dado todo por la felicidad de mi patria"

Elpidio González murió en 1951 tras permanecer seis meses internado en el Hospital Italiano, sin casa ni familia que lo cuide, y con pocos amigos rodeándolo.Elpidio González murió en 1951 tras permanecer seis meses internado en el Hospital Italiano, sin casa ni familia que lo cuide, y con pocos amigos rodeándolo.

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