El picadito está por empezar. Nos atiende un amigo que se encuentra más cerca del celular y se lo alcanza a Rodrigo Blanco, que luce la de su amado Boca y ya pelotea al arquero. Hay satisfacción en él por el reciente logro de Todo Tango Key aunque no lo considera una revancha de la increíble derrota en el Latino con Dont Worry. Una gran victoria no tapa aquella infinita amargura.
"Revancha no hay y menos en una carrera así. Fue un trago amargo para el turf argentino, ese día de los 200 a la raya ya estaba ganada", se sigue lamentando el piloto que le había prometido el éxito en la carrera continental a sus hijos, como le contó a DIARIO POPULAR en su momento.
"Por eso fue la derrota que más me dolió. Hubiera sido muy importante ganar representando al turf argentino", admite en exclusiva el jockey que el lunes volvió a lucirse en la silla de Todo Tango Key.
El presente del reservado de El Alfalfar es superior incluso al de Lenovo, el mejor velocista de 2014, al que volvió a relegar esta semana en la arena. Por ello, Blanco considera que "ahora sí pasó a ser el uno, está bien que el otro daba ventaja porque reprisaba, pero mi caballo ganó las últimas importantes", argumenta y a lo lejos se escucha "goool".
"Todo Tango Key nunca había recuperado el nivel que mostró a los dos años, le costó un montón ponerse de nuevo en la recta. Siempre dije que el único que podía ganarle era Lenovo, pero el mío hoy es una máquina", señala antes de engancharse con el fútbol 5.
Se da un duelo particular con un caballo al que conduce uno de sus mejores amigos, al menos de la actividad: Gustavo Calvente. "Después de la carrera estuvimos hablando, él me dijo que a Lenovo le faltaba un poquito pero reconoció que el mío está pasando un momento bárbaro", revela la charla íntima con otro gran jinete.
Por último le dedica la victoria a la barra de Pasco, "un pueblito que está a 150 kilómetros del pago mío, en Córdoba. Vine el lunes temprano desde mi provincia y a la pasada dejé un amigo allá. Les dije que iba a ganar el clásico y lo gané". Corta y sale a la cancha. En el fútbol, como en el turf, se gana y se pierde, y Blanco lo sabe muy bien.