El camino entre Salta y Cachi, un paraíso de curvas, contracurvas y nudos que ascienden hasta los 2.000 metros, comienza a deslumbrar a pocos kilómetros de la capital provincial con la aparición de un conjunto de ruinas llamado Puerta de La Paya, que fue el primer asentamiento prehispánico de Chicoana.
“El sitio se caracteriza por un conglomerado de seis hectáreas en las que todavía se advierten las murallas de cincunvalación de pirca doble, varios recintos rectangulares y tumbas circulares en falsa bóveda rodeadas por montañas de 5 mil metros de altura teñidas de distintas gamas de verde, marrón y gris”, dijo el ministro de Cultura y Turismo de Salta, Mariano Ovejero.
El trayecto continúa hasta llegar a la Cuesta del Obispo, desde donde se obtienen increíbles vistas panorámicas de los cerros multicolores que rodean al Valle Encantado, de diversas formas de rocas rojizas esculpidas por la lluvia y la erosión eólica, y de una laguna emplazada entre prados de altura repletos de flores.
El secretario de Turismo de Cachi, Iván Manrique, destacó que “el valle, además, posee un serie de pequeños espejos de agua naturales donde hay gran cantidad de flores y una tupida vegetación, una zona de selva de yungas y varias pinturas rupestres”.
El periplo para llegar a Cachi, de a poco empieza a dejar la selva para ponerse cada vez más árido hasta arribar a La Piedra del Molino, a 3.620 metros de altura, que es una auténtica roca de moler tallada en granito dominada por pastizales de altura que varían entre el verde y el dorado según la posición del sol, que está presente casi todos los días del año.
La continuidad del recorrido entre Salta y Cachi obliga a parar en la Quebrada de Escoipe, que se extiende desde Chicoana hasta el pie de la Cuesta del Obispo, en una zona de vegetación selvática tapizada de helechos y donde se destacan los exuberantes nogales y laureles y las llamativas tierras rojizas.
En la quebrada también se pueden observar afloramientos de rocas cristalinas y superposiciones de los bloques precámbricos junto a sedimentos marinos encajonados entre paredones de piedra altos que marcan un camino sinuoso que cruza el río Escoipe varias veces.
El Parque Nacional Los Cardones, un predio de 64 mil hectáreas creado en 1996 que se caracteriza por un ambiente de sierras secas con altitudes que varían entre los 2.700 y los 5.000 metros de altura y por sus enormes e interminables cardos y cardones, que llegan a medir tres metros y a tener entre 250 y 300 años, rodeados de flores de amancay, marca la proximidad del final del camino.